Hasta julio del 2000 la Oficina de Titulación Urbana (OTU) entregó 1,201 títulos de Propiedad en el Barrio Jorge Dimitrov; 48, en el Luis Alfonso Velásquez 1; 286 en el Unión Soviética (o URRS); 40 en el Asentamiento “Carlos Núñez Téllez” y 443 títulos en el 3-80. Estos son los únicos cinco barrios coincidentes entre los registros de la OTU y la lista de 29 elegidos por Herty Lewites.
Las autoridades de la OTU no aclararon por qué 24 de los 29 barrios elegidos por Herty Lewites, no aparecen en sus registros para la respectiva entrega de títulos. Sin embargo, fuentes de la OTU informaron que es posible que esos asentamientos estén “bajo estudio” para posteriores procesos de titulación o que tengan que ser reubicados por no contar con las características o requisitos para ser legalizados, por estar asentados en lugares destinados para otras obras sociales o municipales.
En Managua la OTU registra 88 barrios en los que ha entregado títulos de propiedad desde 1994, al amparo de las leyes 86 y 87 y últimamente de la ley 309. Hasta julio de este año la OTU ha entregado 20,555 títulos de propiedad en estos 88 barrios.
A juicio de Lewites, la entrega de Títulos de Propiedad en los barrios de Managua tiene un sesgo político, lo que fue negado rotundamente por la directora de la OTU, Yamila Karim.
“Hemos comprobado, a través de entrevistas con los pobladores, que al menos un 70 por ciento de las personas que tienen títulos son simpatizantes del Partido Liberal Constitucionalista”, expresó Lewites. Agregó que cuando son sandinistas, el porcentaje de personas con títulos disminuye.
La doctora Karim refutó el argumento de Lewites y dijo que su trabajo es otorgar los títulos de propiedad a los actuales dueños, pero de “una forma responsable y no engañando a los beneficiarios”.
“Aquí no hay ninguna motivación política; mi trabajo es hacer un proceso de titulación que beneficie a todos”, añadió.
TITULACION EN LARGO Y TEDIOSO PROCESO
La directora de la OTU, Yamila Karim, expresó que el proceso de titulación de una propiedad comienza con la medición topográfica del terreno, trabajo que realizan los expertos del Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter) y así cada lote cuenta con un certificado catastral que lo demarca. Este lote es inscrito en el registro catastral a nombre del nuevo dueño, al que se le extiende una escritura, pero ésta no constituye un título de propiedad como tal.
Según Karim, pasado este primer paso, ningún propietario anterior puede, “ni siquiera amenazar” con desalojar al nuevo propietario que tiene posesión del terreno catastrado.
Posteriormente se realiza una búsqueda del propietario anterior (si es que existe) con el fin de otorgarle una indemnización porque la propiedad ya no puede devolvérsele.
Una vez indemnizado el antiguo dueño, se extiende un finiquito que se entrega a la Procuraduría General de Justicia, la que, a través de las notarías del Estado empieza el proceso de titulación propiamente dicho, previa presentación de las escrituras individualizadas. Luego estos títulos son inscritos en el Registro de la Propiedad para, finalmente, entregarlos a los beneficiarios.
Karim explicó que lo más “tequioso” es el “proceso de saneamiento” de la propiedad a titular, porque muchas veces es difícil encontrar al antiguo dueño. “La última vez tuve que viajar hasta Costa Rica para encontrar a un dueño que pensábamos que había muerto”, añadió.
Otro de los obstáculos es que, a veces, existe más de un dueño y la tarea es que se debe indemnizar a uno por uno. Otro de los casos que se presenta es un dueño que nunca inscribió el terreno en el Registro tras comprarlo a otra persona, “lo que dificulta aún más el proceso de saneamiento, porque no lo encontramos”, agregó Karim.
El obstáculo más difícil es el de un dueño que rechaza los bonos de indemnización y quiere recuperar su propiedad. “Muchas veces recurren a los tribunales y eso hace más largo el proceso; aunque nosotros tenemos autoridad jurídica para obligarlo a aceptar la indemnización, no podemos impedir su derecho a acudir a los juzgados”, expresó Karim.