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La corrupción se convirtió en el telón de fondo del escenario propagandístico de los candidatos a alcalde en la ciudad de Managua, la plaza más disputada por los partidos Liberal Constitucionalista (PLC), Conservador (PC) y Sandinista (FSLN).
Detrás de cada discurso bonito se observa la sombra de casos de corrupción en que estuvieron envueltos candidatos o líderes de sus partidos, lo que sin duda hará más difícil el voto de los indecisos, un sector que representa el 23 por ciento de los electores, según la empresa encuestadora CID-Gallup.
En esas circunstancias creo que es importante que los medios de prensa informen con suficiencia sobre antecedentes de candidatos o partidos, relacionados con la administración pública, porque la población necesita saber a quién va a elegir y debe razonar su voto con más elementos que los de un discurso cargado de promesas.
Un colega sugirió que los medios de prensa se alejen de los ataques bajos entre candidatos y eviten la publicación de algunas noticias, como la desaparición de 7 millones de dólares que el Banco Central entregó a Herty Lewites cuando él era ministro de Turismo.
Considero que si la información es verdadera y está documentada, hay que publicarla, independientemente de que haya prescrito para efectos judiciales, porque es un hecho que afectó al Estado, denota una conducta administrativa y por tanto exige una explicación del candidato aludido.
Igual se deben tratar los múltiples casos de corrupción de los liberales del PLC y el de Pedro Solórzano, presidente de los conservadores, cuya empresa apareció beneficiada por el alcalde liberal, Roberto Cedeño, con un contrato millonario.
La objetividad de los periodistas no debe limitarse a mostrar los discursos bondadosos de los aspirantes, sino que, por servicio a la comunidad, tienen que revelar a cada candidato en toda su dimensión pública, respetando por supuesto su vida privada.
Si un ciudadano quiere votar por un candidato para que administre la Comuna, a sabiendas de que su trayectoria de administrador es deficiente, es una decisión muy personal, pero los medios habrán cumplido con el deber de informarle cuál es la trayectoria profesional de su elegido.
Igual, quienes opten por favorecer a un candidato cuyo partido está teñido de fraudes contra los fondos públicos, sabrán que si su favorito logra ser alcalde podría verse envuelto en nuevos actos de corrupción, por el estilo de gobernar de su partido que, sin duda, influirá mucho en el manejo de la Comuna.
En una campaña electoral los partidos se empeñan en que la imagen sustituya a la realidad y cobijan a los candidatos con discursos colmados de gestos e imágenes, eludiendo el debate sobre su propósito verdadero.
Algunos se proyectan como empresarios de éxito y su récord dice lo contrario. Otros ofrecen bienestar a los barrios marginados, pero su partido se caracteriza por propiciar el enriquecimiento ilícito de funcionarios públicos. En todo caso, los electores necesitan conocer el desempeño público y el entorno político de los candidatos, y los medios periodísticos tienen que informarles la verdad.