Absolución insólita, ¿o insolente?

El titular principal de LA PRENSA de ayer domingo, “Absolución insólita”, se quedó corto para reflejar lo más exactamente posible el contenido y la significación del fallo que dictó el viernes 20 de octubre la jueza suplente Regina Escobar, por medio del cual sobreseyó definitivamente a todos los involucrados en el juicio por el millonario fraude financiero en el Interbank.

Insólito es apenas lo que no es común ni ordinario, lo desacostumbrado. Pero la absolución a todos los involucrados en el escándalo del Interbank es más bien insolente, desvergonzada e irrespetuosa: desvergonzada con respecto a la administración de “justicia” e irrespetuosa a los ciudadanos y a la dignidad de la nación.

No pretendemos indicar a los funcionarios judiciales cómo deben cumplir con su deber. Eso está determinado explícitamente en la Constitución, en las leyes correspondientes y en los principios del derecho y la justicia. Pero en un sistema democrático de gobierno -aunque sea incipiente y deformado por la corrupción, como el que hay ahora en Nicaragua-, la manera en que cada institución y funcionario público cumple o incumple sus obligaciones está inevitablemente sometida a la crítica de los ciudadanos y de la prensa libre, así como a la revisión, e inclusive a la sanción para quienes incumplen sus deberes y deshonran el cargo. Y en el caso de la absolución insólita e insolente de todos los implicados en el juicio por el fraude financiero en el Interbank, lo menos que se puede decir es que se trata de un fallo oscuro y sospechoso, que los tribunales superiores deberían revisar y corregir.

Impartir justicia significa tan sólo aplicar la ley con sentido común, rigurosidad, ecuanimidad y honestidad. Si no se hace así es por incompetencia de los jueces o porque hay de por medio intereses económicos y/o políticos, e involucrados directa o indirectamente poderosos personajes, como es sin dudas el caso del Interbank.

Por otro lado, el proceso por el fraude financiero en el Interbank ha dejado en claro tres cuestiones fundamentales.

La primera, que los 70 u 80 millones de dólares del fraude no serán pagados por quienes se apropiaron de ellos, ni por los opulentos funcionarios del gobierno liberal, sino por los contribuyentes, por el pueblo, porque así lo determinó abusivamente el Presidente Alemán al ordenar al Banco Central que asumiera la cartera sucia del Interbank, para pagarla con fondos públicos.

La segunda es que detrás de los autores del fraude hay sin dudas algún grueso o poderoso personaje político cuya influencia es determinante para dejar en la impunidad este grave delito, el cual, según el presidente del Banco Central, es más desastroso para el país que el terremoto de Managua de diciembre de 1972.

Y lo tercero es que la administración de justicia en Nicaragua sigue envileciéndose por la incompetencia y la corrupción. En realidad, el sobreseimiento definitivo de los implicados en el fraude del Interbank es congruente con los otros fallos judiciales escandalosos, los que fueron dictados en los juicios por los checazos de la Dirección General de Ingresos, el asesinato de Pablo Leal y el caso Modultecsa-terraza de Pochomil, para sólo mencionar tres de los más recientes y sonados.

Muy bien se dice que los grandes problemas de Nicaragua comienzan y terminan en la administración de justicia: Por injusticia es que surgen y proliferan dichos problemas, y sólo mediante una adecuada administración de justicia es posible resolverlos; además de que una buena y honesta administración de justicia es indispensable para que funcione realmente la democracia, la cual se basa en la seguridad jurídica, en la confianza en los jueces, en la eficacia de los derechos y los deberes de las personas.

¿Cuándo se darán cuenta los jueces y magistrados que con fallos sesgados por los intereses políticos y la corrupción, erosionan la democracia y cavan la fosa de su propia sepultura? Los magistrados y jueces deberían reflexionar y rectificar, para bien de la nación y de ellos mismos. Y podrían comenzar a hacerlo con la revisión y el esclarecimiento cabal del juicio por el millonario fraude financiero en el Interbank.  

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