Elecciones y transparencia

  • En el caso de Lewites , su partido político dio muestras de gravísimos casos de corrupción
  • La significación de estas elecciones municipales se deriva de que si Herty Lewites y los sandinistas ganan Managua, este triunfo podría ser la avanzadilla para el regreso del FSLN al gobierno central.

José Luis Medal

Antes de las elecciones de 1996, al referirse a ciertos candidatos algunas personas exteriorizaban la siguiente opinión: “roban pero hacen”. Con esa expresión se hacía alusión a que se realizaban algunas obras de progreso, y se le restaba importancia al hecho de la predominante percepción sobre la falta de honestidad y transparencia en la administración de la Alcaldía de Managua. Con ese enunciado se reflejaba un criterio muy conformista y poco ético, de resignación ante el saqueo del erario público y de satisfacerse con la ejecución de algunas obras de infraestructura. Como todo pueblo tiene el gobierno que se merece, una actitud conformista de tal naturaleza lleva fácilmente a una corrupción generalizada en la administración pública. Las cosas sin embargo han cambiado. La ciudadanía ya no se conforma con que “roban pero hacen” sino que exige que “se haga y no se robe”. El público ya sabe que la corrupción y el saqueo del tesoro es una pesada carga que se traduce en mayores impuestos, en menores obras de infraestructura y en una creciente desigualdad social. Es por ello que, el criterio de probidad, resulta hoy por hoy, el fundamental en la elección del futuro alcalde de Managua.

Indudablemente que los programas de los diferentes candidatos son importantes. No contienen sin embargo diferencias sustanciales: ninguno se refirió al tema de los impuestos municipales ni propuso sugerir ninguna modificación al Plan de Arbitrios de Managua. En lo que concierne a los principales proyectos de inversión pública municipal, éstos, lo mismo que los proyectos nacionales, por su naturaleza suelen requerir varios años para su formulación evaluación y gestión de recursos, por lo que hecho los alcaldes de la capital suelen ser simples ejecutores de proyectos formulados por los técnicos, en años anteriores.

Resulta entonces que el criterio esencial para elegir al futuro alcalde de Managua, debe en nuestra opinión radicar en su trayectoria en relación a la temática de la honestidad y transparencia. Los candidatos no deben de sentirse ofendidos, si la ciudadanía desea escudriñar tanto sus finanzas personales como la trayectoria ética de los partidos que los respaldan. Los antecedentes, tanto de los candidatos como de sus partidos, en aspectos de honestidad y transparencia, son un tema de interés público y materia de examen y debate en los procesos electorales de cualquier país democrático. Es un tema no sólo legítimo, sino necesario, particularmente por la grave percepción de corrupción predominante. No tiene ninguna facultad el Consejo Supremo Electoral de restringir el análisis de los antecedentes, tanto de los candidatos como de sus partidos. Si se pretende examinar el pasado no debe ser naturalmente para revivir viejos rencores, sino porque los precedentes suelen ser la mejor guía de lo que cabe esperar en el futuro.

Ese análisis de la trayectoria pasada no puede tampoco limitarse por el hecho de que los tribunales de justicia de Nicaragua jamás han condenado a ningún importante delincuente de cuello blanco. Si sólo pudiera hablarse de delitos juzgados y condenados, no podría ponerse en tela de duda la honestidad de ningún político nicaragüense, lo cual obviamente es absurdo. En este tema como ocurre en los países donde está tipificado el delito de enriquecimiento ilícito, la carga de la prueba del origen transparente de su fortuna personal, debe ser responsabilidad del político, sobre todo cuando aspira a un nuevo cargo público donde administrará los recursos de los contribuyentes. Como los antecedentes son muy relevantes, nos permitimos por tanto dar nuestra modesta opinión en relación a las candidaturas a la silla edilicia de Managua

En el caso del señor Herty Lewites, su partido político el FSLN, dio muestras de gravísimos casos de corrupción. En cualquier otro país del mundo, el caso de la piñata hubiera sido más que suficiente para enterrar a cualquier partido político. Además de los problemas éticos del FSLN, hasta donde sabemos, el señor Lewites no ha aclarado a los votantes el origen de su fortuna personal ni la relación de la misma con los diez años que ejerció el cargo de Ministro de gobierno durante el período sandinista. Aunque ese período ya está prescripto en términos jurídicos de conformidad con la legislación penal vigente, desde una perspectiva política estaría obligado el Señor Lewites a aclarar el origen de su fortuna. Por su parte, el Señor Guadamuz, candidato del Partido Camino Cristiano, tendría también que aclararle a la ciudadanía, el origen de los bienes que adquirió en el período sandinista.

El Señor Wilfredo Navarro, por su lado, tendría que explicar a los votantes cómo es que anteriores presidentes del Ayuntamiento,—sus correligionarios liberales— resultaron millonarios durante los años que ejercieron sus cargos edilicios.

En el caso del señor William Báez, quien fue ministro durante el gobierno de Doña Violeta Barrios de Chamorro, no se le ha acusado ni se conoce que haya cometido ninguna utilización indebida de fondos públicos. Consecuentemente resulta ser el señor Báez, en nuestra opinión, el mejor candidato para futuro alcalde de Managua. Si conforme las encuestas triunfa el señor Lewites, recordaremos el adagio de que todo pueblo tiene el gobierno que se merece.

CONTROVERSIA:
Voto de castigo, pero a la derecha
El por qué de William Báez
¿Y cuál es su programa, señor candidato?  

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