¿Y cuál es su programa, señor candidato?

Humberto Castilla-Toledo

Hemos tenido la oportunidad, a través de los debates organizados por el Diario LA PRENSA y el Canal 2 de televisión, de apreciar los programas políticos presentados por los candidatos a alcaldes de algunas cabeceras departamentales de nuestro país.

Hemos podido observar claramente, primero, el grado de seriedad con que cada participante se ha propuesto incursionar en la función pública, presentando programas unos más viables y sustanciosos que otros, que ayuden a paliar la difícil situación en que se hallan todos los municipios del país; y, segundo, el nivel de sensibilidad social que cada partido participante propicia en la preparación política y económica de sus principales candidatos a ocupar cargos edilicios. Queda en evidencia qué tan progresista son las candidaturas y los programas presentados en cada circunscripción, y se ve claramente qué tanto está dispuesto cada aspirante y partido a romper con el vicio históricamente repetido de presentar candidaturas que carecen de programas políticos concretos, recurriendo más bien a las tradicionales “campañas de nacatamal” (tristemente célebres entre nuestros padres y abuelos).

La pregunta a cada candidato no es qué es lo que propone hacer desde su pretendido puesto como servidor público, sino más bien cómo logrará hacer realidad sus propuestas. He ahí la cuestión. Por ello debemos los electores tomar decisiones en extremo concienzudas cuando escogemos apoyar algún candidato en particular. Consideremos que de esa misma decisión electoral depende, en gran medida, nuestra estabilidad económica y social. No creamos más en soluciones mágicas o caídas del cielo, como el maná que Dios procuró a los hebreos en los tiempos bíblicos.

Pidamos a cada candidato; pidámosle que nos explique claramente sus propuestas, y si cuantificó a cuánto ascendería la correspondiente inversión a la hora de ejecutarlas. Preguntemos cosas como ¿qué es exactamente lo que plantea? Más importante aún, ¿cómo va a hacerlo y a costa de qué sacrificios?, ¿cuáles son las áreas de interés que propone priorizar?

Estas son sólo algunas de las explicaciones que tenemos el derecho de pedir a nuestros líderes. Pero más allá de esto, lo que en realidad proponemos es que tomemos conciencia de que debemos propiciar un cambio de percepción en nuestra sociedad sobre lo que es el Servicio Público, de modo que cada aspirante a ocupar un cargo de elección popular mantenga los compromisos asumidos por él o ella durante su campaña electoral.  

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