El conflicto árabe-israelí

Federico Dueñas

¿será posible realizar el milagro de que judíos y palestinos convivan en paz? Labor titánica para los mediadores ponderar cualquier factor que tienda al equilibrio del odio acumulado y la sangre derramada históricamente por estas dos tribus guerreras.

Yasser Arafat y Ehud Barak no quieren que terminen sus conflictos, ambos temen perder perfil (pavor a enviar un mensaje que huela a “traición”) ante sus sensibles hermanos de raza, a ninguno le interesa que el mundo expectante quiera contribuir a la solución de sus ancestrales conflictos (si hubiera paz entre ellos, ¿qué harían después?).

Dos culturas políticas diametralmente distintas y opuestas, agua y aceite. El mundo del Islam del paganismo asiático en pugna con la Europa cristiana y los descendientes de David, el Pueblo Escogido. La vergüenza de las continuas derrotas palestinas que contradicen los mensajes de Mahoma cuando son arrasados por las pequeñas pero poderosas y eficientes tropas israelitas, son una afrenta para Arafat y su pueblo. Para Ehud Barak la promesa bíblica del regreso a la tierra prometida no se negocia. El refugio del pueblo judío es ese (dicen que Dios se los dio y no los Estados Unidos al finalizar la Segunda Guerra Mundial) y no accederán ni cederán, pues cuentan con el respaldo de uno de los mejores ejércitos del mundo soportado, abastecido y entrenado por el poderío militar de los Estados Unidos. Tienen poderío atómico y su uso sería de último recurso frente al acoso de los musulmanes, pero no titubearían en hacerlo a pesar de caer sobre ellos el peso de la censura mundial.

El pequeño aquí resulta ser el pueblo musulmán aunque en número sean muy superiores a los israelitas, la modernidad militar del judío cae en la paradoja de que el David se convierte en un Goliat y viceversa, a pesar de que nuevos conflictos en ese rincón del mundo crean incertidumbre con relación al petróleo, incidiendo directamente en el precio del “oro negro” el que bien puede llegar en los próximos días a los cuarenta dólares por barril, originando tremendas crisis económicas en el mundo entero, afectando principalmente a los países tercermundistas con economías de subsidio como Nicaragua, que sufre de permanentes crisis económicas con gobiernos que en poco contribuyen al mejoramiento de los menos favorecidos por la fortuna, los que desde el presupuesto del Estado, como ahora sucede para el próximo período, hay una propuesta del Ejecutivo de gastos por el orden de catorce mil millones de córdobas, de los cuales nueve mil (el sesenta y cinco por ciento) se componen de los ingresos del Estado y los cinco mil restantes se esperan obtener con dádivas y préstamos internacionales.

Para broma … ¡Es una broma de muy mal gusto!

Y el pueblo muerto de hambre y sediento de justicia y auténtica democracia no soporta más tanta burla. El voto de castigo será un hecho para quienes han traicionado al elector, no hay la menor duda; lástima que en el caso de Managua, si el frentismo ganara con Herty Lewites, sería un retroceso vergonzoso para la democracia y su efecto en el ámbito internacional difícil de cuantificar, desafortunadamente aún hay gente que no piensa sobre la seriedad del voto, o se olvidaron fácilmente de la Negra Década, o el futuro del país les importa un soberano comino. Bien dicho el dicho que dice que cada país tiene el gobierno que se merece. Después no se anden quejando. Sobre advertencia no hay engaño.  

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