J. C. SantaCruz
Diariamente en varios horarios radiales conviven con nosotros una especie de autoiluminados especialistas en una verborrea esotérica. Se autodefinen como parasicólogos, científicos, etc., y se proponen según ellos “hacer el bien”, aunque no queda claro a qué bien se refieren. Proceden casi siempre de la misma forma en el micrófono. Leen una carta que han recibido y le dan respuesta. Para fundamentar sus argumentos aseguran que han hecho un estudio grafológico, utilizado cuerpos piramidales, han hecho un desdoblamiento mental, etc., etc.
Al mismo tiempo les invitan para que visiten su consultorio, y a veces les ruegan que traigan un pañuelo blanco o un cristal para que le puedan mostrar la cara de quien le hizo el mal. Ahí mismo le prometen un recorrido espiritual, análisis de la palma de la mano, reflexología del ojo, energetización, magnetismo especial, análisis de ropa sucia, etc., etc. Paralelamente el paciente deberá adquirir ciertos “protectores”, que tienen los más variados precios. Y también les prometen que recibirán una imagen o una novena del divino niño Jesús. En verdad si este mensaje no fuera trágico despertaría hilaridad. Lo grave es que se trata de gente muy audaz que se atreven a incluir a Dios en sus aventuras diseñadas para atraer incautos y sobre todo a ignorantes.
Es tal la manipulación que con sólo la lectura de la carta “identifican” brujerías, conjuraciones, sapos enterrados en lugares específicos, tierra de cementerio esparcida en el patio, o debajo de las patas de las camas, así como infinitos males, según ellos puestos allí por agentes maléficos a quienes identifican por sus nombres, parentescos, etc. Supongamos que un esposo preocupado le escribe al “profesor”, y este le responde más o menos así: “estimado amigo, voy a ser muy sincero con usted, después de hacer un análisis grafológico, un desdoblamiento mental, etc., hemos llegado a la conclusión que su esposa le engaña con su propio hermano”.
De por sí es antiético un comentario radial de esta naturaleza, pero lo más grave es la reacción del pobre esposo y el tipo de respuesta que puede tener. Supongamos que estas cartas no fueran verdaderas, entonces, no sabríamos qué se persigue; y si fueran ciertas se estaría jugando con la moral y la vida de las personas. Es preocupante porque la mayoría de las respuestas que se leen identifican brujerías y similares. Por favor, en pleno siglo XXI es vergonzoso oír estos mensajes oscurantistas, y es humillante ser testigos de manipulación por ignorancia y guardar silencio.
Por cierto que existen incógnitas que no pretendemos responder, tal es la relación “costo-beneficio”, es decir la relación costo de espacios radiales y los “bienes realizados”, porque al fin y al cabo estos espacios radiales son caros, y suponemos que los pacientes son gente humilde que es la más propensa a buscar explicaciones mágicas a sus problemas. Estimamos que lo más correcto es que los creyentes que por diversos motivos estén pasando por cualquier tipo de crisis busquen a Dios en las iglesias establecidas en el país y abran su corazón profundizando su fe y encontrarán la deseada ayuda. Asimismo, estarán en condiciones de garantizar a través del fortalecimiento de la fe, el poder hacer oídos sordos a manipuladores de brocha gorda que incluyen al divino niño Jesús en sus extrañas especulaciones.
Sociólogo.