Los Cayos de Perlas

Nuevamente, otro artículo periodístico escandaloso contra la inversión extranjera. A ocho columnas titulan “Griego oferta Cayos Perlas” ¿Cuál es el problema que sea griego, español, criollo, miskito, gringo o chontaleño?. El artículo (La Prensa, 8 de octubre del corriente año) inicia señalando un conflicto de propiedad inexistente. Para que exista un conflicto de propiedad, en primer lugar se debe tener a varios actores y en segundo lugar ser debatido en los órganos encargados de dilucidar estos problemas, manifestados en toda sociedad. Más sin embargo en ningún momento los articulistas señalan los elementos del supuesto problema por el contrario dejan claro que es una propiedad comprada.

Si a los defensores de la soberanía ambiental nicaragüense les parece que la compra de los Cayos fue ilegal, ¿por qué no recurren a los tribunales o utilizan los mecanismos que tienen las leyes nicaragüenses para que el Estado se apropie de alguna propiedad que tenga un interés social? Los señores reporteros señalan la compra como ilegal y satánica por el hecho de que es un ciudadano de origen extranjero el propietario, yo no le veo a esto ningún problema. Si yo, como nicaragüense y costeño tuviese el dinero, igualmente hubiese comprado la propiedad y trataría de invertir en ellas.

A la par de querer cuestionar la propiedad de los cayos (debo suponer que los habitantes de las islas de Corn Island y Little Corn Island no son dueños de sus tierras ya que son del Estado, igualmente los comunitarios de la desembocadura del Río Grande no son dueños de los cayos que dicen poseer ya que son del Estado, de acuerdo con la teoría de los articulistas) los reporteros rellenan el artículo periodístico con el exterminio de las tortugas, como para dramatizar el problema. Lo de las tortugas debe ser abordado con bastante profundidad y seriedad ya que no es producto de la compra de los cayos. ¿Tenemos idea de cuántas tortugas son sacrificadas diariamente y vendida su carne en los mercados locales de Bluefields, Corn Island, Puerto Cabezas o en las comunidades de Laguna de Perlas, Tasba Pouni, Sandy Bay, etc.? La tortuga ha sido durante años el alimento diario de miles de nicaragüenses que vivimos en el Atlántico, esto es público, a la vista y paladar de todos los que hoy claman por su preservación. Somos los principales exterminadores de estos animales, pero la solución no es tan sencilla.

Es comprensible la situación de personas que viven de estos temas, pero creo que debemos pensar que en nuestra Costa Atlántica podemos desarrollar alternativas económicas donde se incluya la inversión extranjera, la convivencia con sistemas ambientales frágiles y una atractiva flora y fauna, que nos permita aprovecharla para generar un turismo especializado. Debemos promover formas de aprovechar las bondades que la naturaleza nos da a como lo hacen otros países como la Isla Galápagos en Ecuador o nuestro vecino país Costa Rica. El turismo bien estudiado y preparado genera una cadena de empleos directos e indirectos que a todos los costeños nos conviene, pero definitivamente eso es posible lograrlo con un gran capital económico, lo ideal sería que los nativos podamos invertir pero eso no es real. Así que mientras no podamos hacerlo, no impidamos que otros lo hagan, organicemos su implementación. Los costeños no debemos permitir que a la mayoría se nos condene a depender de otro tipo de economía que hoy está avanzando como una muerte silenciosa, como un cáncer que nos está destruyendo lentamente.

Roberto Moreno
Cédula 601-196595M

  

Editorial
×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí