Alvarado acompaña a Alemán durante una conferencia de prensa que el mandatario brindó junto a Ortega.

José Antonio Alvarado: “Alemán no se extravió, lo extraviaron”

Ex compañero del Presidente Alemán asegura que el poder ha cambiado al mandatario José Adán Silva [email protected] “Alemán no se extravió, lo extraviaron”. Con estas palabras, el doctor José Antonio Alvarado resume lo que para él es un cambio total del Presidente Arnoldo Alemán, desde su victoria electoral del 20 de octubre de 1996. Alvarado, […]

  • Ex compañero del Presidente Alemán asegura que el poder ha cambiado al mandatario

José Adán Silva [email protected]

“Alemán no se extravió, lo extraviaron”. Con estas palabras, el doctor José Antonio Alvarado resume lo que para él es un cambio total del Presidente Arnoldo Alemán, desde su victoria electoral del 20 de octubre de 1996.

Alvarado, ex miembro del círculo de los amigos del presidente Alemán, lo califica como “un gobernante de rumbos equivocados”. Alvarado recuerda que durante el proceso electoral de 1996, Arnoldo Alemán le contó con mucho entusiasmo que si ganaba las elecciones generales, haría un gran cambio en Nicaragua. Entonces eran amigos y Alemán le tenía mucha confianza.

El voto llegó masivamente a la casilla número 21 de la Alianza Liberal de 1996, pero el cambio que anunció Alemán no es el que pueblo esperaba, dice Alvarado.

“Estábamos entusiasmados y no pensábamos nada más que en ganar para comenzar a hacer cosas para el pueblo. Alemán era otra persona”, dice quien llegaría a ser titular de tres ministerios: Gobernación, Educación y Defensa.

Era el inicio de los años noventa y Alvarado recuerda que el mandatario era una persona completamente “diferente”.

“Era alegre, con una inteligencia especial y con muchas ganas de hacer cosas por Nicaragua, pero de pronto empezó a cambiar, a dar señales de desviación, con sutilismo, símbolos, a mostrar indicios de autoritarismo y creer que todo lo que hacía estaba bien hecho”, expresa Alvarado.

“Confundió el gobierno con el partido, porque adonde quiera que iba, va todavía, hay quienes le siguen el juego con servilismo. Le hacen un juego de espejismo y el presidente no puede ver ese espejismo desde el poder, porque el poder ciega y ensordece”, expresa Alvarado, quien durante las elecciones de 1996 coordinaba las actividades electorales de la Alianza Liberal en Granada.

“El presidente preguntaba ¿Cómo ven esto? Y algunos por servilismo le decían que todo estaba bien, maravilloso, estupendo… aunque las cosas estuvieran malas. Eso provocó que Alemán pronto aprendiera a que contradecirlo, significaba ser enemigo del progreso”.

Alvarado dice que el pacto con los sandinistas le vino al mandatario desde que “comprendió que para anidarse en el poder y proteger sus intereses y los de sus allegados, era necesario negociar con la oposición”.

Incluso, al comentar sobre los bienes del presidente Alemán desde antes de 1996, Alvarado no vacila en señalar que el mandatario no tenía los mismos recursos que ahora.

“No podría decir que él nunca ha tenido nada porque sé que tenían propiedades familiares. Pero no sé si esas propiedades han crecido, o si Alemán ha comprado. Pero es falso decir que tiene lo mismo de cuando entró al gobierno, y en parte eso lo ha erosionado en su imagen y lo ha cambiado en su actitud, porque no es lo mismo preocuparse por una propiedad, que por dos, tres, cuatro y así”, ejemplifica Alvarado.

Agrega que en los primeros meses, Alemán trató de reconciliar las promesas electorales con las realidades, pero priorizó mal por el espejismo político “y entonces ahí perdió el rumbo”.

“Nunca comprendió que las obras de infraestructura no eran la solución para el pueblo. Cuando tu necesidad es tan básica como el hambre, la salud, y no tenés ni para comprar la medicina y mirás una carretera pavimentada hermosísima, vos seguís caminando descalzo y sentís que esa obra no es para vos, porque no tenés carro y lo que necesitás es comer, curarte”, expresa Alvarado, quien dice que sus señalamientos no los hace por rencores o diferencias políticas, “sino porque debo decir la verdad“.

“Yo digo que Alemán, en su extravío, no sólo asumió una autoridad de terror, sino que obligó a muchos funcionarios a actuar en dos líneas muy dañinas: el espíritu de sobrevivencia, que obliga a serruchar pisos y enterrar puñales por atrás y el espejismo que provoca el servilismo”, finaliza Alvarado.  

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