Combustibles: Es cosa de gravámenes

Raúl Sorrosa Praga.- un que se lo han tenido bien guardado los países desarrollados cayó durante la II Cumbre de la OPEP ocurrida a finales de septiembre 2000 en Caracas, Venezuela: los precios de los combustibles en las gasolineras del mundo se ven sensiblemente influidos más por los gravámenes estatales que por el precio mismo […]

Raúl Sorrosa

Praga.- un que se lo han tenido bien guardado los países desarrollados cayó durante la II Cumbre de la OPEP ocurrida a finales de septiembre 2000 en Caracas, Venezuela: los precios de los combustibles en las gasolineras del mundo se ven sensiblemente influidos más por los gravámenes estatales que por el precio mismo del petróleo en los mercados mundiales. Y como secreto al fin los medios de comunicación han preferido dejarle caer el polvo.

“La II Cumbre de Soberanos, Jefes de Estado y de Gobierno de los Países Miembros de la OPEP es una plataforma para hacer un llamado a los grandes países consumidores para que comprendan que de parte de ellos existen elementos que afectan los precios del petróleo como los altos impuestos”, afirmó el defenestrado presidente de Petróleos de Venezuela (PDVSA), Héctor Ciavaldini, durante el inicio formal de la II Cumbre de la OPEP en Caracas, Venezuela.

Esos “elementos” son los gravámenes.

Pongamos ejemplos que clarifiquen la cosa: cuando un francés llena el tanque de su automóvil aporta en su pago por litro de combustible un 64 por ciento sólo en impuestos; un súbdito inglés por su parte contribuye aún más pues llega hasta el 76 por ciento. Vivo en Chequia donde a raíz de los problemas por el cacareado alto valor del petróleo se ha informado que de las 30 coronas que se pagan como promedio por combustible en realidad 4 corresponden al valor de la gasolina y el resto son impuestos (47.2% para la nafta y 53.46% para la popular natural 95) y utilidades o gastos de funcionamiento. En Chequia el precio del litro de gasolina se divide de la siguiente manera: 52.8% corresponde al valor del petróleo (combustible) más gastos de funcionamiento, 29.2% impuesto al consumo y 18.0% IVA. Recordemos que el combustible, el tabaco y los licores son los productos a los que más solemos cargarles impuestos.

El acápite nueve de la declaración de la II Cumbre de la OPEP dice: “Buscar activamente canales de diálogo nuevos y efectivos entre los productores y los consumidores de petróleo, para beneficio de la estabilidad del mercado, la transparencia” y en el 15: “Expresar preocupación por el hecho que los gravámenes sobre los productos petroleros constituyen el mayor componente del precio final al consumidor en los principales países consumidores y señalar la necesidad de aliviar esta carga tributaria para beneficio de los consumidores y para el crecimiento sostenible de la economía mundial.

¿Transparencia, o glasnost a la Gorbachov, a tan oscuro recurso no renovable? pues sí y más que nada al complicado sistema de impuestos y gravámenes que provocan ahora el mayor problema a las economías desarrolladas. Para ellas es más fácil pedir que les regalemos el petróleo que reducir sus gravámenes. Cosa parecida pasa con muchos otros productos, si no paséese por un mercado europeo y compruebe el precio por kilo de fruta y averigüe cuánto se pagó en el país de origen. El Estado de Bienestar debe aplicarse a todos quienes honradamente han participado en la cadena comercial, pues tanto honor y derechos a vivir decentemente tiene el agricultor mexicano o boliviano o ecuatoriano que el verdulero belga u holandés. Todos son indígenas de sus tierras copartícipes del desarrollo mundial cada vez más estrecho gracias a la globalización.

Hay que retomar el tema de los gravámenes, no dejarlo que nos lo saquen de la mesa de discusiones y desmenuzarlo tras esa maraña económica que merece cada año un Nobel a quien logra condensarla en forma de ecuación. Cada cinco dólares sobre el promedio de 26 puesto por el Fondo Monetario Internacional implica que los países desarrollados egresen 40 millardos más al año por facturación petrolera y amenaza seriamente el crecimiento de sus PIB al punto que podrían frenarse, sólo por este factor, en 0.2 puntos porcentuales durante el año próximo.

Es importante discutirlo pues esa reducción, que puede afectar también a los países asiáticos en plena etapa de rehabilitación, la podrán usar los líderes para culpar a la OPEP por las malas cifras, culpar al alto precio y pasarse olímpicamente el tema de sus gravámenes. La acusación o inquisición afectaría aún a los países no OPEP (Ecuador, Argentina, México) mostrando una vez más lo injusto del intercambio de mercancías y la dictadura económica en la que rodamos.

Periodista ecuatoriano
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