- Son mujeres campesinas que han heredado la vocación de ayudar a otras mujeres a traer hijos a este mundo, también son líderes en sus comunidades donde juegan un importante rol.
Lucía Vargas/Corresponsal
JINOTEPE.- Las arrugas en el rostro de doña Francisca Jiménez Potosme delatan la sabiduría atesorada a través de setenta y cuatro años, está sentada en un rustico taburete, con sus manos entrelazadas, esas manos con las que ha ayudado a nacer a numerosos niños y niñas, “son tantos que hasta ya perdí la cuenta”, dice.
Doña Francisca es una de las doscientas ocho parteras organizadas en Carazo y que al igual que sus colegas se ha dado el lujo de ayudar a parir a centenares de mujeres en su comunidad, -San Pedro de la Paz de Carazo- para hacer de ese momento tan doloroso para la mujer, el más hermoso por ser la culminación del milagro de la vida.
Con aire de heroísmo y orgullo cuenta que se inició como partera a los 20 años y que a estas alturas de su vida ha logrado “nalguear” a toda su comunidad, para que al llorar confirmen que están listos para caminar en este valle de lágrimas.
Doña “Chica” señala que en noches de vendaval ha tenido que dejar su tijera para ir a partear. “He cruzado quebradas a medianoche y caminado largos trechos para asistir a una parturienta”, explica la anciana, “algunas veces me pagan treinta pesos, pero en muchos casos ni un trago de café me dan”.
Con orgullo relata sus numerosas hazañas, los partos difíciles que ha asistido, como cuando el niño viene de pie, partos gemelos que incluye en su lista y hasta uno umbilical. “Si viene atravesado “le doy cinco sobadas y con eso tienen”, concluyó doña Chica no sin antes asegurar: “ni uno se me ha muerto”.
w De lo tradicional a lo científico
En los ocho municipios del departamento de Carazo el trabajo silencioso de estas mujeres anónimas ha cobrado importancia al irse transfigurando la práctica tradicional de la partera común en el mismo oficio pero enriquecido con mayores conocimientos científicos, los que se hacen realidad con el apoyo del proyecto Salud Reproductiva y Empoderamiento de la Mujer (SAREM) de Finlandia.
Esta institución tiene como estrategia, desarrollar acciones educativas para impulsar a estas mujeres y que se superen los mitos que vienen arrastrando desde nuestros ancestros y que celosamente han guardado por siglos.
La doctora Olga Sánchez, directora nacional del Proyecto SAREM, expresó que lo que persigue la organización es mejorar la referencia comunitaria, tener información sobre los problemas de salud de las comunidades rurales alejadas del departamento donde hasta hace poco había un nulo conocimiento sobre el tema.
“Para esto las parteras son claves”, señaló la doctora Sánchez, pues considera que ellas son las personas a las que consulta la comunidad para resolver sus problemas de salud. Son líderes en sus comunidades y por lo tanto son las indicadas para mejorar estas referencias que necesita tener el SILAIS-Carazo”.
Según la funcionaria estas comadronas tienen la facultad de referir los partos de alto riesgo a los centros de salud y atender los de bajo riesgo o cuando la parturienta necesita ser atendida en horas nocturnas .
A estas mujeres se les han brindado talleres de capacitación en temas relacionados con el parto, post parto y cuido del bebé. También las han ayudado a superar mitos de higiene y alimentación de la mujer después del parto, práctica que radica en una tradición ancestral que ahora es reemplazada por procedimientos científicos.
En actividades masivas de salud, como son las jornadas de vacunación, se recibe el apoyo de las parteras caraceñas que brindan sus servicios como brigadistas, aplican vacunas y son responsables de casas bases donde se atiende a gente de los sectores rurales.
Este avance es el resultado de un trabajo acucioso de parte del Ministerio de Salud –SILAIS- Carazo y SAREM- indicó la doctora Sánchez, quien asegura que se ha mejorado la coordinación de las parteras con sus unidades de salud más cercanos, las referencias hacia los centros y la captación de controles prenatales.
Se les ha orientado a no atender partos cuando el niño viene transverso y de acuerdo a las tácticas enseñadas en los talleres, ellas pueden detectar un óbito, o caso de un bebé muerto, cuyo parto debe ser transferido de inmediato a la unidad de salud más cercana.
w En el Día Nacional de la Partera
Desde los años ochenta se decretó el 21 de septiembre como día de las parteras del país y cada año es todo un acontecimiento en las comunidades. En esta recién pasada fecha se realizaron actividades en todos los municipios del departamento, hubo actos culturales, evaluación del trabajo, entrega de estímulos a todas las parteras y de materiales.
Estos materiales consisten en un maletín equipado con la ley 230, un folleto elaborado por la red de Mujeres Contra la Violencia, el que fue editado en inglés, miskito y español para que a nivel nacional conozcan sus derechos.
También en el maletín contenía: delantal, capote, campo (material clínico para uso en partos), lámpara con baterías, cepillo, recipiente con tijeras y pinza, jabonera con jabón, pañuelo, dos toallas y un par de botas de hule.
Con estos elementos, más las capacitaciones mensuales, se ha logrado alcanzar muy buenos niveles de aseo para lograr lo que ellas llaman un “parto limpio”, según los análisis y las evaluaciones hechas por SAREM y el SILAIS.
El trabajo comunitario revela que en cada territorio caraceño hay agentes de salud en lo que respecta a parteras, brigadistas y promotoras de vacunación; sumando a más de 150 mujeres organizadas que han aprendido a realizar sus prácticas en base a la técnica médica.
En Diriamba hay 63 parteras, Dolores posee 7, Jinotepe 35, El Rosario 10, La Paz de Carazo 20, Santa Teresa 35 y La Conquista 11. En total son 208 parteras regadas por todo el departamento y según los cálculos cada una de ellas atiende unos 10 partos al mes.
Doña Alba Piedad Cruz, de La Conquista, mientras conversa con otras colegas, aduce que estos son los mejores momentos que han tenido como parteras, “por que antes trabajábamos con las uñas”.
Ahora estas mujeres tienen conocimientos para dar seguimiento a la parturienta durante una semana en los aspectos de higiene y alimentación, promoción de la lactancia materna y los primeros cuidos que requiere un bebé, motivo por el cual las mujeres del campo confían en ellas.
PARTERAS PARA AYUDAR A LAS MUJERES
San Marcos cuenta con 36 parteras, entre ellas doña Virginia Navarro Cruz, quien afirma que una vez atendió un parto en un bus de pasajeros. El camino estaba bastante malo, el vehículo se quedó atascado y le agarraron los dolores de parto a una señora que iba de pasajera. Su experiencia data de 35 años y según sus estadísticas lleva 350 partos atendidos en toda su vida. Doña Virginia ha llevado un libro de actas de nacimiento en donde contempla fecha, hora, nombre y apellido de la madre, esto –según dijo- lo hace porque en el campo la gente tiene problemas con las fechas de nacimiento de sus hijos.
«COMADRONAS» AHORA ESTAN CAPACITADAS
Doña Francisca Jiménez: “A veces me pagan treinta córdobas por un parto, y en otras ni café me dan”.
Ahora las parteras están organizadas y reciben talleres que las capacitan en su importante labor .
En el Día de la Partera recibieron como obsequio un maletín equipado con material para partos.
Doña Virginia Navarro en sus 35 años de partera ha atendido 350 partos.
En Diriamba hay 63 parteras, Dolores tiene 7, Jinotepe 35, El Rosario 10, La Paz de Carazo 20, Santa Teresa 35 y La Conquista 11.