El futuro es de los valientes

Ernesto Rivas S.

El Dr. Emilio Alvarez Montalván,

cuya experiencia política es conocida y respetada por todos los nicaragüenses, ha llamado a todas las fuerzas políticas del país a unificarse de cara a las elecciones generales del 2001, para enfrentar al FSLN y el PLC, porque de lo contrario no podrán hacer nada contra los partidos que se han puesto de acuerdo para controlar el país. Esta es una verdad que hemos estado predicando desde esta tribuna, porque consideramos que lo que Nicaragua necesita es que sus ciudadanos, que estuvieren dispuestos a hacer lo que fuere necesario para encontrar la transparencia, la libertad y el progreso que puedan sacudir los cimientos de las estructuras actuales, y acabar con la corrupción, la dictadura, y la desgobernabilidad existentes que nos están destruyendo por todos los costados.

Y esto hay que tomarlo en serio, no en retazos. El futuro no es de los timoratos que se escudan ante el temor a un regreso sandinista para justificar los desmanes del gobierno actual, que después de todo es socio de los pupilos de Daniel. No se puede aceptar la corrupción por el temor de que vuelva una corrupción mayor; aceptarla es simplemente cerrar los ojos y convertirse en cómplices ante la posibilidad de un aumento de la corrupción ya existente. El esfuerzo debe ser total, sin doctrinas, pero con principios, hasta obligar al gobierno a respetar la justicia y al CSE a cumplir limpiamente con su verdadera responsabilidad, y sin responder a instrucciones dictatoriales.

Entonces, el Partido Conservador debe imitar lo que hiciera su antiguo jefe Emiliano Chamorro cuando le cedió su casilla a Enoc Aguado, lo que permitió que el candidato liberal independiente barriera con las elecciones. Aunque Somoza le robó las elecciones a Aguado “el país se movilizó y tuvo confianza”, dice Emilio Alvarez Montalván.

La única forma de lograr una unidad capaz de derrotar a los partidos pactistas, es abriendo las puertas de par en par para permitir la entrada del candidato que por lógica, por preparación, por honestidad y por popularidad, resulte un contrincante tan formidable que no pueda ser derrotado por el binomio FSLN-PLC, cualquiera que fuere su doctrina política personal, y que aquéllos que tienen aspiraciones -pero no el respaldo, ni la preparación, ni la diafanidad necesarias para el triunfo-, renuncien a las mismas, en aras de esa tan indispensable unidad nacional que es la única posibilidad que tenemos de salvar a Nicaragua del caos que nos espera si no somos conscientes, responsables y patriotas.

Yo le pondría atención al llamado del Dr. Alvarez Montalván, y se lo tienen que poner todos aquéllos que, olvidándose del temor de las represalias y de los abusos de poder que tuvieren que enfrentar, saquen la coraza de su patriotismo para, sin miedo y con valentía hacer lo que la patria les pide para crear un futuro mejor para nuestros hijos.

Unámonos a los valientes. Demostremos que tenemos el valor de sacrificar lo que sea necesario para obtener lo que es indispensable para nuestros país y para nuestros descendientes… Enfrentémonos sin vergüenza, con determinación y sin retroceso. Esa es la única salvación que tiene Nicaragua.

*El autor es nicaragüense, residente en Miami.  

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