Deseo felicitarlos por editorial del Diario LA PRENSA del martes 3 de octubre; pienso que es un punto toral en la Justa Electoral que se avecina.
Hay un enfoque que no se ha presentado públicamente sobre el hecho de realizar la propaganda política a base de ofrecer la entrega de títulos de propiedad a determinadas personas, en el caso de triunfar el candidato oferente.
Fuera de todo lo comentado sobre el punto y la posibilidad jurídico-económica de su cumplimiento, hay que observar que:
Mientras la oferta abstracta de seguir una política de reforma social en beneficio de quienes, pobres de solemnidad, requieran la ayuda de la municipalidad, es moralmente aceptable entregar inmuebles a personas concretas, receptoras de títulos promesa, la cual les compromete a entregar su voto al “benefactor” para lograr el cumplimiento de la promesa en beneficio personal. Tiene un sabor a compra de conciencia que exorbita evidentemente el componente ético del rol de los partidos en los comicios.
En esa vía habría la inminente posibilidad de obtener tantos miles de votos como miles de títulos oferta se repartan. Esto, a mi criterio, es moralmente inaceptable.
Creo en la honestidad del candidato, que siempre ha tenido una conducta digna y considero que su juego político no ha sido consciente. Le invito a reflexionar sobre el tema para, si los argumentos presentados le convencen, abandone la ruta emprendida y busque hacer prosélitos con las grandes cualidades que como hombre le otorgó el Creador.
Esperando la publicación de la presente en este prestigiado diario, me suscribo con la mayor consideración y aprecio.
Dr. Oscar Herdocia Lacayo
Abogado y Notario.