- Abandono institucional y el mal clima, han destruido las carreteras y caminos del Triángulo Minero
- Persiste incomodidad, porque costeños opinan que todas las ganancias se van “para el Pacífico”
Heberto Jarquín Manzanares/Corresponsal [email protected]
RAAN.- Las copiosas lluvias invernales y la indolencia de las autoridades del Ministerio del Transporte e Infraestructura (MTI), tienen destrozadas las carreteras y caminos del Triángulo Minero.
El tramo de setenta kilómetros que une a Rosita con Siuna es recorrido en tres horas por un automotor. Los baches y el fango impiden a los conductores acelerar más allá de treinta kilómetros por hora.
“Cada viaje se convierte en una pesadilla. Sabés cuando salís pero nunca cuándo llegarás a tu destino, si es que lográs sortear los pantanos que se forman en el camino”, afirmó el conductor de camiones Gilberto Reyes.
El señor Fermín Romero Olivero, transportista de Rosita, dijo a LA PRENSA “las carreteras se encuentran en un estado desastroso, los autobuses y camiones se deterioran con suma rapidez, un vehículo que en otras partes del país dura cinco años, aquí solamente aguanta uno”.
“Los puentes de madera han cedido ante el peso de los camiones sobrecargados, hace falta una báscula para regular el peso de los vehículos”, pidió el viajero Augusto Pacheco Fenly, en tránsito hacia Puerto Cabezas.
“A cada rato enfrentamos el riesgo de un accidente porque los puentes de madera podrida pueden caerse provocando una tragedia”, expresó Ronald Navarrete conductor de una camioneta de acarreo.
IRONIA
El puente nuevo de concreto construido sobre el Río Bambana en Rosita, está en desuso porque ese sector de la carretera es intransitable aún para automotores de doble tracción, y los conductores tienen que pagar un peaje de hasta cincuenta córdobas para usar el antiguo puente de madera reparado por los indígenas miskitos del lugar.
Hasta la fecha, solamente una empresa dedicada a la minería ha reparado una parte de los treinta kilómetros de carretera entre Rosita y Bonanza. “El MTI no tiene presencia en los tres municipios mineros”, señaló el ciudadano Yesly Waldram, nativo de la zona.
Don Silvio Valdivia Blandón, comerciante de Rosita, expresó “a todos nos perjudica el mal estado de las carreteras por el incremento del costo del transporte que incide negativamente en la economía y el comercio: Los productos de consumo popular traídos de Managua están subiendo de precio”.
Los empresarios del transporte de pasajeros de la Región Autónoma del Atlántico Norte se reunieron el sábado en Rosita para organizar una cooperativa. “Nos estamos preparando para luchar por nuestros derechos, le exigiremos al gobierno que reparen las carreteras y disminuyan los impuestos”, acotó el señor Romero Olivero.
¡QUE CARO!
El Triángulo Minero y la Región Autónoma del Atlántico Norte cuentan con el transporte terrestre más caro de Nicaragua. Ronald Navarrete sostiene “el precio del combustible sube día a día, el mantenimiento de las unidades es costoso y los impuestos son altos; si tomamos en cuenta lo anterior y el mal estado de las carreteras, nos daremos cuenta por qué el transporte es tan caro”.
Según Navarrete, el pasaje de ida y vuelta de Rosita a Puerto Cabezas vale 120 córdobas, y de Bonanza a Managua, 300 en viaje redondo, pero al transportista le quedan pocas utilidades por los costos de operación. “Si bajan los precios irían irreversiblemente a la quiebra”, concluyó.
“Como siempre, los usuarios del transporte público somos los perdedores, ahora es un lujo viajar en buses y en avión ni pensarlo, ese es un privilegio de millonarios”, se quejó la señora Yolanda Panting.
“El gobierno se muestra insensible ante las dificultades y el alto costo del transporte en el Triángulo Minero, percibe impuestos derivados de la explotación de la madera y las minas, pero todos los beneficios son para la región del Pacífico”, señaló el señor Silvio Valdivia.