El pasado 7 de agosto, los dos principales directivos del Interbank, Enrique Deshon y Edwin Zablah, Presidente y Vicepresidente, reconocieron que atravesaban una severa crisis.

Investigación interna arrojó podredumbre en Interbank

En tres semanas, dijo uno de los socios directores, se vino abajo una institución bancaria que costó levantarla en ocho años Roberto Fonseca L. [email protected] SEGUNDA Y ULTIMA ENTREGAA inicios de julio de este año, el Superintendente de Bancos, Dr. Noel Sacasa, convocó a su despacho a dos funcionarios claves del Banco Intercontinental, S.A. (mejor […]

  • En tres semanas, dijo uno de los socios directores, se vino abajo una institución bancaria que costó levantarla en ocho años

Roberto Fonseca L. [email protected]

SEGUNDA Y ULTIMA ENTREGA
A inicios de julio de este año, el Superintendente de Bancos, Dr. Noel Sacasa, convocó a su despacho a dos funcionarios claves del Banco Intercontinental, S.A. (mejor conocido como Interbank), para ponerlos al tanto de un hallazgo que equivalía a un terremoto interno, cuyas dimensiones resquebrajarían los cimientos de una institución que hasta entonces lucía tan sólida como las pirámides de Egipto.

A la cita en la Superintendencia llegaron Enrique Deshon, Presidente de la Junta Directiva y; José Félix Padilla, Gerente General del Interbank. A ambos les informó que en la última revisión de su cartera crediticia, les había llamado “poderosamente la atención” siete créditos que sumaban alrededor de US$13 millones, otorgados a empresas vinculadas indirectamente al grupo de los Centeno Roque y que estaban plagados de graves irregularidades.

De acuerdo a Socios Directores consultados por LA PRENSA, el Dr. Sacasa les reveló que esas empresas habían sido constituidas casi simultáneamente (poco tiempo atrás), reportaban el mismo domicilio (Masaya), carecían de la aprobación del Comité de Crédito y tampoco llevaban el visto bueno de la Junta Directiva pese a ser créditos relacionados, ya que los Centeno Roque son socios del Interbank.

“Estos montos, más los otros, rompen las normas de concentración de riesgos en créditos relacionados”, les dijo el Dr. Sacasa. Por tanto, el Interbank había violado las normas prudenciales.

Para Enrique Deshon, según los socios consultados, ese fatídico día empezó a caerse la venda de sus ojos. Llamó a Edwin Zablah, Vicepresidente del Interbank; y a Javier Bone, Director; para ponerlos al tanto. Todos quedaron atónitos. Optaron por contratar a una persona de confianza y de amplia experiencia bancaria, para hacer una labor de investigación interna.

Ese hombre, de 61 años y consultor en finanzas, respondía al nombre de Edgar José Pereira Deshon.

SALE LA PUS POR TODOS LADOS

El 20 de julio de este año, luego del feriado, el Ing. Pereira Deshon se reunió con el Comité Ejecutivo de la Junta Directiva del Interbank y lo contrataron para emprender una auditoría interna, que expusieran en su justa dimensión la magnitud de las operaciones de ese banco con uno de sus principales y mejores clientes: el grupo de los Centeno Roque.

En sólo los primeros diez días descubrió anomalías graves con los créditos prendarios que tenían algunas empresas. Una de ellas se refería a créditos garantizados con bonos de prenda que no estaban en poder del banco, sino del cliente por “excesiva confianza”, es decir, del acreedor.

Una segunda anomalía se refería a bonos de prenda emitidos con irregularidades y, por ende de acuerdo con la ley, totalmente inválidos. Y tercero, que en las bodegas no existía mercadería de calidad que soportara los créditos otorgados.

Además, descubrió créditos que superaban los límites autorizados a funcionarios bancarios (partes relacionadas) y se topó con sobregiros en cuentas corrientes del grupo Consagra por montos iniciales que superaban los C$2 millones y los US$3 millones.

Posteriormente, con investigaciones más exhaustivas, determinó que habían sobregiros adicionales que llegaron a totalizar C$10 millones y US$23 millones. Dichas cifras —más que riesgosas— estaban vinculadas a 18 cuentas corrientes en dólares y cinco cuentas corrientes en córdobas, pertenecientes al mismo grupo de riesgo: el grupo de los Centeno Roque.

Estos sobregiros, según declaró Pereira Deshon en el Juzgado Octavo Distrito del Crimen de Managua, fueron aprobados básicamente por dos funcionarios del Interbank: el Gerente de Operaciones, Francisco Somarriba y; el Gerente Financiero y de Crédito, Manuel Cabrales.

“Esos sobregiros fueron anómalos”, dijo uno de los Socios Directores consultados bajo el anonimato. “Normalmente oscilaban entre 5 y 7 millones de dólares, pero se agudizaron a partir de junio, por las cifras otorgadas por las sucursales del Norte”, añadió.

Aquellos descubrimientos, hechos públicos al Comité Ejecutivo de la Junta Directiva, en encerronas prolongadas y diarias, sacudieron a los socios de pies a cabeza. “La verdad es que descubrimos que nos agarraron como pendejos, nos engañaron como muchachitos de pre-escolar”, dijo uno de ellos a LA PRENSA.

AMPLIACION DE GARANTIAS

El 31 de julio, los accionistas se reúnen con los Centeno Roque y les exigen que mejoren las garantías prendarias. La reunión se celebra en la sucursal principal del Interbank. Ahí, los líderes del grupo Consagra ofrecen en dación de pago el Ingenio Javier Guerra, de Rivas, el cual según sus cálculos vale alrededor de US$20 millones, cifra que incluía un pasivo de US$8 millones.

Además, se da como ampliación de garantías un lote de terreno en la carretera a Masaya, cerca de la pista Jean Paul Genie, el cual los accionistas estiman que al menos vale unos US$2 millones por su ubicación geográfica y extensión; y ceden los derechos crediticios de 1,686 contratos de créditos con productores de Matagalpa, Jinotega, Ocotal y Carazo; por la suma de US$16.7 millones.

Los accionistas del Interbank aceptan la ampliación de garantía y el Lic. Francisco López Pérez, Abogado y Notario de dicha entidad bancaria, elabora la escritura número 137, con fecha del 31 de julio de este año.

Esta ampliación de garantía, de acuerdo a los avalúos de los Centeno Roque, corresponde a US$75 millones.

EL «ROLLO» DE LAS COBRANZAS

Pereira Deshon también descubrió que existían 15 cobranzas internacionales pendientes de pago, por un monto superior a los US$16 millones, ligadas a un préstamo del Dresdner Bank a la empresa cafetalera Agresami, por un monto de casi US$15 millones.

“Al no ser pagadas estas cobranzas significa que Agresami es deudora del banco (Interbank) por estas cantidades más el costo involucrado en las cobranzas y los intereses correspondientes”, dijo el consultor financiero en el citado juzgado.

Dichas cobranzas, de acuerdo a la explicación de las fuentes, corresponden a una especie de pagaré —un documento descontable, cobrable— respaldados por empresas serias: la firma naviera que traslada el café oro y la empresa broker.

Sobre esos documentos se otorgaron créditos, se desembolsó dinero.

Los Centeno Roque, según averiguaciones periodísticas, trasladan su café a través de la firma Naviera Mercante Nicaragua (Namenic), uno de cuyos propietarios es de apellido Madriz y sus oficinas están por Los Tinajones, al occidente de la capital.

A la vez, trabajan con una empresa broker de café en Hamburgo, perteneciente a la familia Custerman, que es la que se encarga de colocar el grano de oro en el mercado alemán y europeo. Con esas cobranzas, el grupo Consagra gestionó líneas de créditos a lo interno y fuera del país.

“No había porqué dudar de esas personas (los Custerman), ellos son una familia compradora de café con muchos recursos y con muchos años en el negocio”, señaló la fuente. Extraoficialmente se asegura que son socios de hoteles como Princess y El Camino Real, en Nicaragua.

El viernes 3 de agosto, pocos días antes de la intervención por parte de la Superintendencia, los propietarios del Interbank se comunicaron telefónicamente con Custerman para hacer efectivas un paquete de cobranzas por el orden de los US$ 10 millones.

“Él reconoció la deuda”, dijo uno de los Socios Directores del Interbank, “en esa fecha (3 de junio), se comunicó con una Casa de Cambio aquí en Managua y le dijeron que venían US$3 millones en camino. No sé si se pagaron”, refirió. Presuntamente la mencionada Casa de Cambio sería Money Market.

REUNION DE EMERGENCIA

Entre el 24 de julio y el 4 de agosto, se siguió destapando la olla del Interbank y descubriendo anomalías siempre graves. Entre éstas, cheques que nunca fueron enviados al cobro por parte de los funcionarios del banco, a sabiendas de que no hallarían fondos para pagárselos. Una primera parte de esos cheques sumaban US$4.6 millones y luego se descubrió otra parte que sumaba US$11 millones.

“No los mandaron a cobranzas porque sabían que no tenían fondos”, dijo la fuente. Estos correspondían a instituciones bancarias locales como Banpro, BDF, Banco del Café y otros del exterior.

El último grupo de los cheques se encontraron el 4 de agosto y fue lo que dio origen a una llamada de emergencia a la Superintendencia por parte de los accionistas del Interbank. “Si no lo hacíamos, nos volvíamos cómplices”, refirió la fuente.

La Junta Directiva fue atendida por el Superintendente en horas del mediodía y ahí le presentaron los cheques famosos. A Enrique Deshon le correspondió decir que aceptarían cualquier decisión de la Superintendencia de Bancos.

Horas después, en la sede principal del Interbank, la Junta Directiva cita de nuevo a los Centeno Roque para que asumieran una serie de compromisos inmediatos con el banco, entre ellos hacer efectivo las cobranzas. Aquello se celebraba bajo un ambiente fúnebre.

“Nos dimos cuenta que en tres semanas, se desmoronó lo que nos costó construir ocho años”, concluyó uno de los socios directores.  

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