Peligra Jimmy González

Tito Rondón [email protected] NICAS EN LAS MENORES III Las dos A fuerte son las ligas de California y Florida. En la primera de ellas jugaron tres nicas este año, uno de ellos por segundo año consecutivo: Jimmy González. Los otros fueron los lanzadores Omar Varela y Julio César Ráudez. Para Jimmy el 2000 era un […]

Tito Rondón [email protected]


NICAS EN LAS MENORES III

Las dos A fuerte son las ligas de California y Florida. En la primera de ellas jugaron tres nicas este año, uno de ellos por segundo año consecutivo: Jimmy González. Los otros fueron los lanzadores Omar Varela y Julio César Ráudez.

Para Jimmy el 2000 era un año clave. La campaña anterior había bateado .316 con 39 extrabases y se había lucido en los playoffs, y tenía que mejorar. Si uno repite liga y no logra cifras más altas, es candidato a ser dejado fuera; hay que recordar que cada equipo tiene apenas de 28 a 30 visas del gobierno de Estados Unidos, y son muy peleadas.

Estamos sin veredicto. Jimmy bateó menos que en 1999, .284, con menos extrabases en más turnos. Pero mejoró su utilidad al robar más bases, 30 contra 9, impulsar más carreras, 65 contra 53, y recibir más bases por bolas, 28 contra 20, mientras reducía en uno los ponches. Jimmy dio 19 dobles, cinco triples y seis jonrones, y anotó 71 carreras.

Ahora los Dodgers están en la encrucijada. O suben a Jimmy a doble A, o lo dejan libre. Es dificilísimo que vuelva a repetir en el San Bernardino. Mantendremos los dedos cruzados.

Omar Varela por fin dio el salto a A fuerte que las lesiones le negaron mientras estuvo en los Yanquis. Los Marineros de Seattle lo adquirieron a través del “draft Regla 5” de liga menor, y lo retuvieron media temporada en el campamento instruccional. Pero lo asignaron al Lancaster, en la misma Liga de California.

Allí Varela, conocido en Estados Unidos como Omar Obando, trabajó exclusivamente en relevo en 21 juegos, demostrando total falta de control. En 20 entradas y un tercio cedió apenas once hits, le batearon .155 con sólo un jonrón, pero regaló 16 bases por bolas no intencionales.

Eso a su vez causó que cediera diez carreras, todas limpias, por lo que su efectividad fue de 4.43. Sólo finalizó nueve juegos, perdiendo uno sin ganar, con tres rescates. Ponchó a diez, golpeó a tres, y curiosamente no cometió wild pitch. Ni balk.

Pero obviamente hay que trabajar con la mecánica de Varela. Su falta de una gran velocidad hace que tenga que esconder la bola, y para ser ese tipo de lanzador con éxito hay que tener gran control.

Julio César Ráudez también tiene problemas con su mecánica, pero por el momento promete más que nadie. Desde su gran labor ante la selección de México en Winnipeg no lanzaba en Estados Unidos, así que también lo enviaron a la instruccional.

De allí pasó a clase A temporada corta, A débil, al Salem Keizer. En 15 juegos (dos aperturas) y 49 innings, tuvo marca de 5-1 con 5.51 de efectividad. Más importante, 50 ponches contra 16 bases por bolas. Así que pasó al Bakersfield.

Julio Pavón, a como le conocen ahí, relevó en siete juegos un total de 13 entradas, y ponchó a 15 mientras caminaba a cinco. Lo negativo, permitió once carreras, aunque solamente cinco fueron limpias, para una marca de 3-0 y 3.46 sin salvamentos.

En total, fue positivo que fuera un lanzador ganador, 8-1, con 65 ponches en 62 entradas contra 21 caminatas. El y Varela posiblemente abran el 2001 en A fuerte, y de ellos dependerá subir a doble A, una de las antesalas de las Mayores.  

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