- Peter Tsokos, de origen griego, creó una página web para ofrecer varios cayos cuyos montos van desde los 85,000 dólares hasta los 494 mil
- Tsokos y su abogado niegan la destrucción de huevos de tortugas y la utilización de la Policía de Bluefields para el cuido de los cayos
Amalia Morales y César Cá[email protected]
Peter Tsokos, seguro de ser propietario de siete de los islotes que constituyen los Cayos Perlas, situados frente a la RAAS, vendió ya dos de los que adquirió hace cinco años.
Los cayos fueron puestos en venta a través de internet. Tsokos creó una página web, cuya dirección es: www.tropical-islands.com.
La página en inglés pone a la venta al menos cinco islotes del Caribe de Nicaragua con precios que oscilan entre los 85,000 dólares hasta los 494 mil dólares.
Tsokos, que es de la idea de “atraer inversionistas” a Nicaragua, vendió el primer islote el año pasado, a una familia norteamericana de apellido Horsley.
En septiembre de este año vendió otra de las paradisíacas islitas. Esta vez a una familia de ingleses de apellidos Gasking, quienes desde hace seis semanas se establecieron en su islote, en donde planean permanecer de por vida e instalar una escuela de buceo.
Tsokos que brindó entrevista a LA PRENSA vía telefónica, se negó a revelar en ambos casos los montos de esas transacciones.
Sin embargo, su representante legal en Bluefields, Peter Martínez, explicó que el último cayo que tiene un tamaño de dos manzanas, se vendió en aproximadamente 240 mil dólares.
Mientras que Tsokos contó que su adquisición de los siete cayos, hace cinco años, sobrepasó los 200 mil dólares.
Respecto a la legalidad de la compra, Martínez explicó que la legitimidad de esa adquisición la respalda una resolución de la Contraloría General de la República (CGR), que se emitió en 1997 a solicitud de la Asamblea Nacional, la que a su vez respondiera a la petición del alcalde de Laguna de Perlas, uno de los primeros en protestar la autenticidad de la compra.
En su resolución la Contraloría consideró legal la compra, puesto que existe una historia registral, que respalda los títulos de propiedad de las familias Hooker, Kirkland, Jackson, Taylor, oferentes de los siete cayos adquiridos por Tsokos.
Martínez destacó que en 300 años por ese territorio nunca nadie pagó tributos, pero que Tsokos en concepto de Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI) pagó 5,400 dólares a la alcaldía local.
SON VIGILANTES NO POLICIAS
Tanto Tsokos como su abogado Peter Martínez, niegan la destrucción de los huevos de tortugas y la utilización de la Policía de Bluefields para el cuido de los cayos.
Martínez dijo que se contrataron a cinco personas para cuidar los cayos y evitar que sirvan de puente para el narcotráfico y para proteger la anidación de tortugas, según agregó Tsokos.
Esos celadores permanecen en los islotes. En cuatro de los cinco cayos de Tsokos hay casas de habitación. Sin embargo, el propietario dijo que son construcciones pequeñas, con lo necesario para subsistir.
También se supo que la familia inglesa, que recién adquirió uno de los cayos de dos manzanas, ya montó su vivienda.
PROYECTO ECOTURISTICO
Peter Tsokos reveló que una de sus pretensiones con los cayos es el montaje de un proyecto ecoturístico, dentro de por lo menos dos años, para el que espera constituir una Sociedad Anónima en combinación con otros inversionistas interesados en los Cayos.
Entre los planes del griego figura la construcción de unas 10 cabañas. Sin embargo, no detalla la capacidad de alojamiento que éstas tendrían.
Para la inversión en un proyecto del que aún no calcula costos, el griego dijo que se necesita orden. “Cada comprador de estos cayos viene a invertir. Nadie quiere botar su plata”, dice.
Pese a las reservas del propietario, Peter Martínez, representante legal de Tsokos (y de otros inversionistas interesados en recursos de la Costa Atlántica como los italianos Varila S.A., que quisieron desarrollar un proyecto en los humedales de Corn Island), dijo que hace tres años se presentó ante el Instituto de Turismo (INTUR) un primer borrador de ese proyecto de ecoturismo en los Cayos Perlas.
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