Las tropelías de un Platón

Ministerio Arquidiocesano de Predicación Madre de la Nueva Alianza

PRIMERA PARTE

La historia de la FFilosofía es en cierto modo la evolución del pensamiento humano, y la manera en cómo este pensamiento incide en eso que ‘llamamos historia’; y cómo éste la afecta, espolea y jalona hacia ese ser, en el mundo, que reflexiona incansablemente sobre cuánto le ‘afecta’, y desde este impacto de la realidad en él, desde esa afección gnoseológica de su cosmovisión, cómo teje las relaciones consigo mismo, y con su entorno humano (sociedad) y natural.

El libro de Qohélet afirma categóricamente: “No hay nada nuevo bajo el sol” (Ecle. 1, 9). La verdad es que nuevo o no, la realidad impacta a cada ser humano con ribetes de novedad, aunque no sea novedad.

Platón es conocido en la historia principalmente por:

a- Su dualismo: “El hombre está compuesto por el cuerpo más el alma y ese cuerpo es la cárcel del alma”.

b- Su idealismo: “Lo que vemos no es real, sino sombras de lo real que se encuentra en el hiperuranio. De modo que lo real es ideal y lo ideal es real; de lo que resulta que no hay auténtico conocimiento, sino reconocimiento”.

Todos llevamos dentro un Platón, pero en nuestro país la dualidad alcanza ribetes de personalidad [estilo de ser en el mundo y de parecer (actuar) frente al mundo]; tal ‘personalidad’ hunde sus raíces en el inconsciente colectivo del nicaragüense.

Pareciera que en la raigambre misma de ser del nicaragüense, hay una bifurca fractura dual, que nos hace ser, con una fuerte carga de pro-yectos de-ser, y nuestra historia está transida de ese fenómeno.

A la dualidad del nicaragüense no escapa su lengua, dado que aunque habla español y piensa en español, ese pensamiento está coloreado por el sentimiento indígena, arraigado en la cosmovisión del nicaragüense, por no decirlo que es como ‘el alma’ del mismo. Don Carlos Mántica afirma que: “La lengua náhuatl es demasiado potente y el nicaragüense de hoy habla realmente en náhuatl usando palabras castellanas”. ¿Por qué afirma esto don Carlos Mántica? Bueno, el mismo autor nos instruye diciéndonos: “El habla es la cicatriz que marcó la historia en el cuerpo violado de la raza (…) El náhualt es una paradoja histórica, dado que: dominado y extinguido como raza, pervive como lengua (…) porque el castellano nos permite nombrar lo que miramos, pero no asociar el sonido a lo mirado. El náhuatl –por el contrario–, nos permite conocer lo nunca visto e imaginar lo expresado (…) donde lo expresado corresponde y sugiere algo representado”. El náhuatl perece como raza, pero sobrevive como lengua; se esconde, pero no desaparece. En esa preciosa sobrevivencia de las raíces náhuatl en nuestra mentalidad, pueden yacer las huellas de la génesis de la dualidad nica. Dado que el náhuatl es una lengua memográfica, que facilita imaginar y guardar lo escuchado. Vgr.: Nicaragua: Nic-atl-náhuatl (nahuac) aquí junto o cerca del agua (lago).

Don Pablo Antonio Cuadra Cardenal, en el prólogo a la cuarta edición del Habla nicaragüense y otros ensayos afirma que “el nicaragüense como raza, recibió el idioma como denominador e instrumento de dominio. Al hablarlo tuvo que aprender a religar lo que portaba dentro con los sémas extraños que le venían de afuera y que le servirían para identificar lo de afuera. Así, el nicaragüense al hablar, traducía; en su traducción se encontraba y perdía, porque se tocaba y evadía, se religaba y traducía. Al llegar la conquista, tiene que aprender una nueva lengua –la aprende sin prenderse, sin aprehenderla–, no obstante, la nueva lengua significa un sometimiento. A la nueva lengua no se llega sin cierta rebeldía. Los dos fenómenos: el de traducción y el de rebeldía, tuvieron que haber marcado el alma del nicaragüense”.

Una vez aquí, estamos delante de la realidad lingüística que evidencia una coexistencia en el ‘Dasein’ (el Ser-ahí y el ahí del Ser) del nicaragüense de una dualidad Onto-Antropológica, que se constata y proyecta en una praxis existencial, una evidencia y denuncia del ser del nicaragüense. Evidencia, llamada por don Pablo Antonio Cuadra: doble yo o Alter Ego vital en el alma del nicaragüense. Denuncia, porque en la dualidad o la duda, se constata una herida que debe cicatrizar: la escisión íntima del alma del nicaragüense; escisión que queda al desnudo en las monumentales obras de Rubén Darío, catalogadas por PAC como: “Proyección poética de una dualidad”.

Pbro. Pablo A. Villafranca M.

Lic. Teología y Filosofía  

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