José Alfredo Hernández Obregón perdió sus piernas cuando le explotó una mina y otra de las víctimas de guerra que requiere prótesis.

Víctimas de guerra demandan empleo

Son muchos los jóvenes que ilusionados por una causa política fueron a la guerra durante los años ochenta y allí dejaron jirones de sus cuerpos, pasando a conformar el ejército nacional de los lisiados. Ahora, además de las míseras pensiones que reciben algunos y las pocas oportunidades que les ofrecen para reincorporarse a la sociedad, […]

  • Son muchos los jóvenes que ilusionados por una causa política fueron a la guerra durante los años ochenta
    y allí dejaron jirones de sus cuerpos, pasando a conformar el ejército nacional de los lisiados. Ahora, además
    de las míseras pensiones que reciben algunos y las pocas oportunidades que les ofrecen para reincorporarse
    a la sociedad, la mayor crisis que enfrentan es el desempleo.
  • El Sr. Guy Nury, responsable del proyecto ortopédico del Comité Internacional de la Cruz Roja, anunció el inicio de un programa en varios departamentos del país para la entrega de 50 sillas de ruedas, 100 pares de bastones o muletas y 300 prótesis.

Martha Marina González – [email protected]

ESTELI.- Secuela de aquel enfrentamiento fratricida, en la flor de su vida, muchísimos jóvenes quedaron minusválidos con la agravante de tener que enfrentar con desventaja la crisis de desempleo que abate nuestro país.

Son muchos los que perdieron sus miembros durante la guerra. Eran jóvenes que ilusionados por una causa partieron a las montañas a pelear entre hermanos, y ahora ni siquiera pueden conseguir una silla de ruedas, una prótesis o un bastón, tampoco pueden comprar esos instrumentos porque las puertas del empleo están cerradas para los lisiados o discapacitados de guerra.

Hoy en día, a estos hombres y mujeres se les observa golpeados físicamente, a la mayoría les han salido canas y viven sólo del recuerdo. No han superado el trauma posguerra y sufren de delirios de persecución, depresiones, ansiedad y algunos mantienen cierto grado de agresividad.

José Alfredo Hernández Obregón apenas tiene 28 años y después de desempeñarse como zapador en el Servicio Militar, abandonó las filas del Ejército, pero con tan mala suerte que cinco días después fue alcanzado por una mina que de tajo le arrebató sus dos piernas.

No recibe pensión del Estado, nadie le da un empleo aunque ha tocado puertas en distintos lugares; “prácticamente vivo de la caridad, mi familia es muy pobre, mi mayor problema es la silla de ruedas, no me dura mucho tiempo, tengo que soldar los pedazos para poder salir a la calle, no puedo estar encerrado porque me deprimo, quisiera tener un empleo”, expresa Hernández Obregón.

“G-U”: “NOS DAN LIMOSNAS”

Félix Pedro Cruz tiene 32 años de edad, es padre de 4 hijos, alcanzó el grado de comandante de la Resistencia Nicaragüense, era conocido como el “Comandante G-U”, el 5 de agosto de 1983 quedó inválido para toda su vida, luego que en un combate recibió un balazo en la columna.

Félix Pedro Cruz asegura: “Yo he tocado las puertas por todos lados. He buscado la manera que se nos ayude y siempre nos cierran las puertas. A veces lo que hacen es darnos una limosna, pero lo que pedimos es una oportunidad. Tenemos necesidad de un empleo, somos capaces aunque nos falte un miembro”, expresa.

Dice que han pasado dos gobiernos y el actual está por finalizar el período y “ninguno nos ha dado la oportunidad de trabajar. Las ventas de la raspadita no es una alternativa. Aquí somos por lo menos l47 mil personas con discapacidad, pero queremos trabajar, no que nos den limosna porque eso es una grosería”, dijo el “Comandante G-U”.

Varios de los entrevistados cuentan que la mayoría de las víctimas de guerra no reciben ninguna pensión del Estado y los pocos que la reciben se lamentan porque éstas andan por 476, 125 y 150 córdobas.

Dicen que las pensiones se las devuelven al mismo gobierno, “porque tampoco recibimos atención médica”, expresa José Reynaldo Herrera, que perdió una pierna durante la guerra.

NECESITAN PRÓTESIS Y MULETAS

“Yo necesito de una prótesis y muletas porque perdí el miembro izquierdo. He gestionado por todos lados pero todo ha sido nulo y me piden 5,000 córdobas. Necesito urgente esa prótesis y mis muletas, pero no tengo el dinero, porque aquí nadie nos da trabajo”, refiere José Reynaldo Herrera.

En tanto, Carlos Talavera Betanco, discapacitado de la ex Resistencia, dice que requiere de una prótesis interna porque sufre de un acortamiento de seis centímetros y sólo la operación y la prótesis le cuesta 4,500 dólares. De no actuar rápido corre el riesgo de terminar condenado en una silla de ruedas, expresa preocupado.

El Dr. Evertz González Soriano, gerente departamental del INSS, aseguró que de 3,542 pensionados 1,957 son víctimas de guerra. “Todos ellos reciben beneficios como prótesis, sillas de ruedas cada año, audífonos, la pensión y aguinaldo proporcional”.

Reconoció que las víctimas de guerra no tienen asegurada la atención médica, “pero cuando se presentan situaciones de emergencia a través de la Presidencia Ejecutiva pueden hacer la solicitud”.

DESPROTEGIDOS LOS AFECTADOS POR MINAS

Dice que es ex temporáneo que a estas alturas se estén quejando porque no tienen una pensión. “Aquí hubo una resolución ministerial que beneficia a las víctimas de guerra que perdieron sus miembros en una acción militar, los restantes quedaron desprotegidos como es el caso de los afectados por minas”.  

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