- Sensible ausencia de Helmut Kohl, el “canciller de la unidad” alemana
AFP
DRESDE, ALEMANIA.- Alemania celebró este martes en Desdre (este de Alemania), el décimo aniversario de su reunificación, consolidada en la integración europea, con la ausencia notable del “canciller de la unidad”, Helmut Kohl.
Sin embargo, un incendio perpetrado por unos desconocidos contra la sinagoga de Duesseldorf (oeste de Alemania), vino a ensombrecer los festejos en la noche del lunes.
Fue algo que llevó al presidente del Consejo Central de los Judíos en Alemania, Paul Spiegel, a interrogarse sobre la pertinencia de la reconstitución de una comunidad judía en el país.
El Presidente de la República, Johannes Rau, se declaró ante numerosas personalidades, entre quienes se hallaban el presidente francés Jacques Chirac y la secretaria de Estado norteamericana Madeleine Albright, contrario a los actos racistas y antisemitas que últimamente se han multiplicado en Alemania.
Rau inscribió la reunificación alemana en la construcción europea. “Contamos con Europa y Europa puede contar con nosotros”, aseguró.
“Y esto vale también, y en particular, para nuestros vecinos de Europa central y oriental, para que encuentren el camino que lleva hacia la Unión Europea”, agregó Rau.
“Nunca olvidaremos que su compromiso por la libertad y los derechos humanos contribuyó de manera decisiva a poner fin a la división de Alemania y Europa”, afirmó el presidente alemán en Dresde, una ciudad destruida a fines de la II Guerra Mundial.
Como ya lo hicieron el último jefe de gobierno de la RDA, Lothar de Maiziere, y el jefe del ejecutivo regional, Kurt Biedenkopf, Rau rindió homenaje al pueblo del este alemán, principal artesano de la reunificación, y también al papel “innegable” del ex canciller Helmut Kohl en ese proceso.
El “canciller de la unidad” levantó una polémica al reivindicar para sí y para su partido, la Unión Cristiano-Demócrata (CDU), la paternidad de la reunificación.
Envuelto en el escándalo de la financiación oculta de la CDU que dirigió durante un cuarto de siglo, no había sido invitado por Kurt Biedenkopf a pronunciar un discurso en Dresde y prefirió no acudir a esa cita.