El Consejo Supremo Electoral ha venido tejiendo anticipadamente el fraude para las próximas elecciones municipales de noviembre, a las cuales el pueblo será convocado en medio de una posible abstención como repudio a las maniobras politiqueras del pacto.
Las inhibiciones de candidatos a alcaldes son parte medular del fraude, es decir de lo que siempre se ha experimentado por parte de los que detentan el poder en este país plagado de divisiones, y de intereses personales.
Al gobierno somocista de Alemán no le interesa, mucho menos que le convenga, que un candidato opositor gane la Alcaldía en los principales departamentos, o municipios de la República. Igual que Somoza, Alemán impone sus caprichos y como en el Consejo Supremo Electoral están representadas las dos fuerzas pactistas al titular del Ejecutivo se le vuelven fáciles las mismas inhibiciones.
Las elecciones municipales de noviembre nada nuevo arrojarán, porque el fraude que se va a montar no será en este caso una “novedad” en vista de que los nicaragüenses están acostumbrados a vivirlos y los gobiernos semidemocráticos que para tragedia de Nicaragua ha parido la historia se han ufanado de burlarse de la voluntad de los electores. Prácticamente usando la lupa de las realidades, vemos que el pueblo no tiene como en 1974 por quién votar. Los actuales candidatos a alcaldes escogidos con sus propias maniobras por el Consejo Supremo Electoral a través de las dos facciones pactistas no disponen de la suficiente credibilidad porque representan a partidos funestos que son fuertemente cuestionados y rechazados por la opinión pública.
En el caso de Solórzano, el Consejo Supremo Electoral lo inhibe y no lo deja correr de candidato a Alcalde por Managua en representación del Partido Conservador porque el Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter) alega como fundamento que “El Crucero” donde Solórzano tiene su domicilio, se halla situado fuera del perímetro de la ciudad capital.
La verdad sobre este asunto, es que Solórzano de salir favorecido, se hubiera convertido en un poderoso competidor con suficientes posibilidades de haber ganado la Alcaldía de Managua, pero como el Partido de Gobierno no permite “sombras a su alrededor” echó a andar su poderosa maquinaria para “aplastar” a quien tiene y posee mejores condiciones y calidades.
A Solórzano le fue cerrado el camino con la inhibición que hizo de su persona el Consejo Supremo Electoral y esta maniobra es una muestra del fraude que ya se empieza a cocinar por mandamiento de los pactos que empañan la imagen de la Nación y que son a toda prueba una vergüenza nacional.
Hugo Ramón García.