Recientemente, la Secretaría Técnica de la Presidencia de la República concluyó la elaboración de un ultra detallado documento que se titula: Estrategia Reforzada de Reducción de la Pobreza (ERRP). Ese documento –que como su nombre lo indica, pretende ser la guía por excelencia para paliar la miseria imperante–, establece nueve objetivos nacionales que deben cumplirse para que la estrategia sea exitosa. Ellos son: 1) Reducir la pobreza. (La pobreza extrema para el año 2005 deberá reducirse en un 25 por ciento). 2) Aumentar a 90 por ciento el acceso a educación primaria. 3) Reducir la tasa de mortalidad materna. 4) Reducir la tasa de mortalidad infantil y de niños menores de 5 años. 5) Acceso a planificación familiar. 6) Implementar la Estrategia Nacional de Desarrollo Sostenible. 7) Reducir la desnutrición crónica. 8) Aumentar el acceso al agua y al alcantarillado. 9) Reducir la tasa de analfabetismo.
Es obvio que la estrategia referida sigue la tendencia –muy de moda actualmente en el campo del desarrollo económico–, de considerar la pobreza no sólo como un problema de falta de ingreso, sino como un problema multidimensional. Eso se aprecia claramente en la variedad de metas y objetivos establecidos en ella.
La génesis de dicho documento se enmarca en las políticas de las instituciones financieras internacionales que pretenden canalizar su apoyo técnico y financiero hacia el mejoramiento de las condiciones de vida de los más pobres. Asimismo, la estrategia es un requerimiento previo para que Nicaragua pueda tener acceso a la iniciativa HIPC. La pregunta es: ¿Se lograrán esas metas? Y si se logran, ¿harán que Nicaragua quede en condiciones de mantener un crecimiento rápido y sostenido?
Es ese sentido es oportuno echarle un vistazo al reciente reporte del Banco Mundial que contiene los resultados del llamado combate a la pobreza en el mundo subdesarrollado. El economista Robert J. Samuelson dice al respecto: “El objetivo del reporte parece haber sido querer demostrar que sí es posible lograr grandes reducciones [en las tasas de pobreza], pero la impresión que emerge de las 335 páginas de textos y cuadros es justamente lo opuesto: grandes partes del mundo parece que son impermeables al desarrollo económico sostenido y rápido…”. Samuelson llama la atención sobre una tabla en particular que, a su juicio, ilustra el problema: mientras el porcentaje de los extremadamente pobres (aquéllos que viven con un dólar o menos por día) decayó en todo el mundo subdesarrollado de 28 por ciento en 1987 a 24 por ciento en 1998, en América Latina el porcentaje aumentó en ese mismo período de un 15 a un 16 por ciento, a pesar que se han hecho una serie de reformas económicas y estructurales.
Samuelson se preguntó la razón de ese fenómeno y encontró la respuesta suscribiéndose a la tesis “culturalista” sustentada por el famoso investigador económico, Lawrence Harrison. La tesis de Harrison –quien a finales de los años setenta fuera director de AID en Nicaragua–, mantiene que el desarrollo sostenido y rápido sólo es posible cuando en una sociedad prevalecen una serie de valores culturales que son conducentes a la creación de riqueza. Harrison y sus múltiples seguidores no creen que las reformas económicas son suficientes, sino que hace falta la interiorización permanente de ciertos valores. Cuando ellos no existen, las reformas se hacen, no por convicción, sino por imposición externa, o como diría Mario Vargas Llosa “arrastrando los pies y rezongando entre dientes contra ellas… “, y en ese caso tienen altas probabilidades de fracasar.
El contenido de la Estrategia Reforzada de Reducción de la Pobreza, o simplemente ERRP, es endiabladamente complejo, y parece olvidar que la pobreza, en última instancia, no es más que la ausencia de riqueza, y que ésta se crea como consecuencia de la inversión. La inversión es la que crea empleos y mejora el ingreso. Bien haríamos en seguir la recomendación que editorialmente le hizo el Washington Post al Banco Mundial: “Dejen a un lado la compleja anatomía de la pobreza: Si pueden aumentar el ingreso de un pueblo, eso es un gran logro.”