Por 17 años consecutivos Milagros Martínez Valerio, de 31 años, asegura haber sido maltratada física y mentalmente por su ex compañero Francisco Solano, quien resultó muerto en una riña protagonizada entre ambos en junio pasado. Ahora ella es acusada de homicidio por los familiares de su ex pareja, por lo que de víctima pasó a ser una supuesta victimaria.
A Milagros el juez le dio casa por cárcel para mientras se realiza el juicio en noviembre próximo. Ella está bajo terapia sicológica pues su estado emocional quedó destrozado por todo lo que dice haber sufrido en manos de sus ex esposo y padre de sus cuatro hijos.
Milagros dice que el sistema nicaragüense que funciona para supuestamente proteger a las mujeres víctimas de la violencia doméstica, le dejó un sabor amargo, pues no le ayudaron a resolver su calvario.
En siete oportunidades buscó auxilio en la Policía, también acudió a la Comisaría de la Mujer y la Niñez y a dos instituciones que supuestamente ayudan a las mujeres maltratadas, sólo en tres ocasiones hicieron caso a su pedido en la Policía, pero terminaron en trámites de mediaciones por recomendaciones de las autoridades judiciales.
“Me dijeron vamos a darle oportunidad que este hombre cambie. Las oportunidades siempre fueron para él. Ahora a mí me señalan que yo nunca expuse mi caso, llegaron a decir que yo lo echaba preso y que después lo sacaba, pero digo yo, si en las leyes ponen como medida precautelar la mediación entre la pareja es para que se acate. Pero quien no acataba era él, entonces para qué ponen esa medida si después le achacan a uno la culpa”, expresó Milagros.
La historia de Milagros está plagada de amargas experiencias. Recuerda que en los primeros meses de noviazgo y luego cuando se juntó con su ex compañero todo marchó bien, pero a partir de su primer embarazo (hace 16 años), él comenzó a golpearla y maltratarla de múltiples formas y por razones que ella no entendía.
En sus cuatro embarazos Milagros aguantó en silencio golpes, patadas, amenazas de muerte, intento de homicidio, chantajes, presiones y hambre. En su último embarazo “me faltaba un mes para tener al niño cuando me metió una patada en un costado”. En otra oportunidad “me echó gasolina delante de las niñas y prendió un fósforo y me dijo te voy a prender fuego”.
Aún no está muy clara la forma en que Francisco resultó muerto. Ese día hubo una fuerte riña entre la pareja, una de las hijas quiso intervenir y también resultó agredida, luego cerca de un pozo ubicado en el patio de la casa él le pegó con un mecate, la pareja se entrelazó, forcejearon y rodaron en el suelo y de pronto él ya no respiró.