La OEA y la observación electoral

José Antonio Poveda S.

La organización de los estados americanos ha creado valiosos mecanismos para la defensa de los valores democráticos del hemisferio, dentro del respeto al principio de no intervención, inspirada en el precepto de que la solidaridad de los Estados Americanos y los altos fines que con ella se persiguen, requieren la organización política de los mismos sobre la base del ejercicio efectivo de la democracia representativa, por medio del sufragio.

Existe en la región conciencia de la necesidad de perfeccionar las estructuras jurídicas y administrativas, con el fin de evitar los obstáculos en la gestión gubernamental que propician el nocivo fenómeno de la corrupción y el descrédito de las autoridades e instituciones.

El vínculo existente entre el mejoramiento de los niveles de vida de los pueblos del hemisferio y la consolidación de la democracia, representa una alta significación en el proceso electoral tanto municipal como nacional.

Es necesario considerar los peligros que aún persisten y amenazan la estabilidad de los sistemas democráticos en el Hemisferio, que requieren de una visión renovada, dinámica e integral, del papel de la Organización de Estados Americanos.

La democracia, la paz y el desarrollo, son partes inseparables e indivisibles de una visión renovada e integral de la solidaridad americana, y de la puesta en marcha de una estrategia inspirada en la interdependencia y complementariedad de esos valores; dependerá la capacidad de la Organización de contribuir a preservar y fortalecer las estructuras electorales en nuestro país, y hacer las observaciones del caso.

Toda autoridad debe estar amparada en una legitimidad de origen incuestionable. En otras palabras, ser producto de un evento electoral libre, competitivo, no cuestionado y cuyos resultados fueran aceptados como verdaderos por las principales fuerzas en pugna.

Cuando las elecciones son manipuladas o sus resultados distorsionados, lejos de brindar legitimidad a sus promotores, terminaron acelerando la crisis y el desprestigio de éstos. La comunidad internacional, presente por medio de observadores internacionales, juega un papel fundamental en este sentido. La presencia de delegaciones “técnicas” de la ONU, OEA, Unión Europea, al igual que de otros organismos a nivel nacional (ética y transparencia), trajo como consecuencia el respeto y vigencia de los derechos y libertades políticas y civiles, al igual que las elecciones, dejaron de ser, como en el pasado, asuntos reservados exclusivamente a la jurisdicción doméstica de los Estados.

La democracia es un sistema de vida que se basa en un mecanismo racional de convivencia, legitimado por el consentimiento ciudadano expresado a través de su participación, que significa identificación de propósitos entre gobernantes y gobernados. La práctica y la autenticidad del sufragio, constituye vías de legitimación del poder político, resultado de libre consentimiento y la participación popular. La promoción del derecho y los procesos electorales auténticamente libres y democráticos, debe entenderse como la defensa de un derecho humano fundamental que está íntimamente relacionado con otros derechos básicos, especialmente los de libre expresión y libre asociación.

* Vice-Decano Facultad de Derecho UNAN-León.  

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