En defensa de Fabio Gadea

Progreso es un término que en sentido filosófico contiene una acción de cambio de algo tendiendo a mejorar. Es una acción de ir hacia delante dentro de un proceso gradual, pero que, al final, el estado es una condición superior a la que se tenía antes. Esto fue lo que pasó en las comunidades de Las Cuchillas, Santa Rita y El Diamante del municipio de Managua.

A esas localidades, independientemente de la forma, Enacal llevó el agua potable y benefició a campesinos que antes hacían un enorme esfuerzo por conseguir ese vital líquido. Lo malo, según lo ven algunos, es que durante la implementación de ese proyecto se favoreció al propietario de la finca “Santa María del Galope”, don Fabio Gadea Mantilla, quien solicitó al señor Róger Solórzano (director de Enacal) la ejecución de tal proyecto en las comunidades donde se encuentra su propiedad.

Pareciera que a quien se quiso beneficiar fue solamente a don Fabio y no al centenar de campesinos que habitan en estas dos comunidades, o al menos así se hizo parecer. Yo conozco a don Fabio y sé que es un hombre probo.

También soy una persona que conozco al campesinado y sé, por eso, que lo que pasó en realidad fue que la población pidió a don Fabio su colaboración para traer el agua potable. Y esta petición fue hecha conociendo la enorme disponibilidad que tiene don Fabio para realizar un bien a su prójimo y la cercanía con el Presidente Arnoldo Alemán y sus funcionarios.

Los campesinos recogieron las firmas respectivas para hacer la petición oficial y aprovecharon que don Fabio, amigo de éstos, tiene una finca cerca de estas localidades. Esto es lo inverso a lo que se ha dicho.

Al final, el acto de don Fabio mejoró la condición de estas personas. Ya no caminarán largos trechos para comprar un barril de agua a 20 “pesos” y, además, el estado general de esas comunidades es ahora una condición superior a la que tenían antes.

Humberto Castilla Matamoros.  

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