- El Presidente Alemán ha sido un gran inaugurador, actividad a la que aparentemente dedica gran parte de su tiempo, saludando “con sombrero ajeno”, como dicen de quien saca pecho con algo que no le pertenece
Antonio Lacayo*
“Obras no palabras” ha sido acuñado como el slogan oficial del gobierno de Arnoldo Alemán a través de una masiva y millonaria campaña de publicidad a lo largo de los últimos dos años, pagada con los impuestos que salen del bolsillo de los ciudadanos.
Gastando millones de córdobas se han puesto infinidad de rótulos de carreteras por todas partes, a veces por cosas tan simples como un grifo de agua, donde el aviso ha costado mas que el grifo.
No cabe duda que Alemán ha sido un gran inaugurador, actividad a la que aparentemente dedica gran parte de su tiempo, saludando “con sombrero ajeno”, como dicen de quien saca pecho con algo que no le pertenece.
El más elemental análisis demuestra que la mayor parte de las obras que inauguró Alemán en 1997 y 98 correspondieron a proyectos de arrastre, es decir, puentes, escuelas, carreteras, centros de salud y proyectos de agua potable que quedaron analizados, diseñados, financiados, contratados y construidos en parte durante el gobierno de doña Violeta.
Entre otros cabe mencionar los puentes de Las Banderas y Sébaco, la carretera Nandaime-Rivas, la carretera Izapa-Chinandega, la carretera La Gateada-Nueva Guinea, el Hospital de Granada, las escuelas y los centros de salud del FISE y muchísimas obras más en todos los rincones de la nación.
Alemán no tuvo ni la entereza ni la honradez, y menos aún la gallardía, de decir que inauguraba esas obras iniciadas durante el gobierno anterior y concluidas por el gobierno actual, sino que pretendió engañar a sus propios conciudadanos, nosotros los nicaragüenses, haciéndonos creer que eran obras “del gobierno liberal que preside el doctor Arnoldo Alemán”.
Luego vinieron las obras propias de su gobierno, las de 99 y lo que va de este año, en las que, al igual que con las anteriores, nos hace creer que son obras del gobierno liberal, cuando la verdad es que cualquier análisis, por sencillo que sea, nos lleva a la conclusión de que son obras de los excesivos y arbitrarios impuestos que pagamos todos los nicaragüenses cada vez que le ponemos diesel a un tractor, camión o bus, o gasolina al carro, al taxi, a la moto o al bote de pesca.
Es importante recordar que al terminar la guerra en 1990 el gobierno de doña Violeta de Chamorro tuvo que hacer uso de los combustibles para generar impuestos que sirvieran para el pago de los maestros, los trabajadores de la salud y todos los empleados públicos. Sin embargo, el máximo impuesto que alguna vez se llegó a cobrar por este concepto fue de 55 millones de córdobas al mes.
A la fecha, aunque parezca mentira, el impuesto que cobra y colecta Alemán por este mismo concepto asciende a 127 millones de córdobas mensuales, es decir, más del doble de lo que se cobraba antes que se hiciera presidente. Esto significa que ahora hay un sobre-impuesto salvaje y desmedido de 72 millones por mes, con los que sin lugar a dudas se pueden hacer muchas obras de todo tipo y gran cantidad de propaganda todos los meses del año.
Ese sobre-impuesto, a lo largo de un año entero, significa arriba de 864 millones que Alemán está sacando de más del bolsillo a los productores, los transportistas, los pescadores, los dueños de carros y a los pasajeros de buses y taxis.
Significa también que las referidas inauguraciones no son obras del gobierno, sino de los productores y de los pasajeros que con sus impuestos están pagando esas obras e inauguraciones con las que Alemán saca pecho.
Bien haría Alemán en ser honesto y admitir, de ahora en adelante, en cada obra que inaugure, que son obras del diesel y no suyas. Bien haría también en ahorrarnos su mentirosa campaña publicitaria y dedicar esa millonaria suma a hacer al menos algunas obras que no salgan del injusto impuesto al combustible.
*Ex ministro de la presidencia del gobierno de Violeta Chamorro.