Hace algunos días veíamos en las noticias la reunión de una institución muy conocida en el ámbito de los organismos internacionales por su seriedad y dedicación a sus programas entre los que se encuentra uno denominado “Programa de Seguridad Alimentaria”.
Sin pretender menoscabar la buena voluntad que este programa tiene en sus esfuerzos por mitigar el hambre de los ciudadanos nicaragüenses menos favorecidos, especialmente en el sector rural, queremos decir que paralelo al programa de seguridad alimentaria, existe en la práctica otro programa no anunciado mucho más amplio y demandante en recursos, que podríamos denominar, “Programa forzado de Inseguridad Alimentaria”, en el cual “participan” miles y miles de familias, debilitadas por el hambre y la desesperación.
En otras palabras, por muchos programas de seguridad alimentaria que pudiesen surgir hipotéticamente, será muy difícil erradicar el hambre del pueblo, y aquí tendría la oportunidad, cualquier gobernante que se encontrase en el poder, de lucirse ante los observadores internacionales, dando el ejemplo en la consecución de recursos para atender la “Inseguridad Alimentaria”, lo cual podría lograrse en forma significativa si se reducen los gastos superfluos y los astronómicos salarios de sus funcionarios y se dedican estos recursos a dar más y mejor alimentación al pueblo nicaragüense que tanto lo necesita para que no sigan muriendo más niños por falta de alimento y desnutrición extrema que los predispone a contraer fácilmente enfermedades graves y parasitismo.
Es indudable que la inseguridad alimentaria hoy en día es más aguda en todos los países denominados del tercer mundo, especialmente los países pobres de Africa, Haití, Centroamérica, con menos intensidad en Costa Rica, y otros países de América Latina, porque ya hemos llegado a los niveles que predijo Malthus quien auguró que llegaría un día en que el índice de crecimiento de la población sería mayor que el índice de producción relativa y por lo tanto no habría suficiente alimento para una explosión poblacional, como la que se registra actualmente donde ya hemos sobrepasado los 6,000 millones de habitantes, con el agravante de la destrucción ocasionada por los fenómenos de la naturaleza.
La verdad es que solamente nos faltan las siete plagas de Egipto para completar el panorama ensombrecedor que amenaza día a día a la humanidad.
Erasmo Medina