- Ex diplomático y politólogo George Jones, reconoce que el buen estado de la economía favorece a un vicepresidente que es candidato a la presidencia, aunque éste debe convencer a los votantes de que el mérito por la bonanza es suyo también
- «Tener un nombre conocido es una ventaja en la política, pero es difícil decir si determina una victoria en las presidenciales”, dijo Jones en referencia a George W. Bush
Alberto L. Alemá[email protected]
En su más reciente convención anual, los politólogos norteamericanos, basados en complejos modelos matemáticos, predijeron que el vicepresidente, el demócrata Al Gore, se convertirá en el próximo presidente de Estados Unidos, dijo el ex diplomático y experto en sistemas electorales, George Jones.
Repite una vieja enseñanza de la larga historia democrática de EE.UU. Si la economía y las cosas van bien, el candidato oficial tiene una posición de salida más ventajosa que su contrincante. Sin embargo, “en la política no hay reglas” y las sorpresas no se descartan. Incluso, una encuesta reciente da a George W. Bush como puntero, tras semanas de ventaja de Gore.
Confiesa que el discurso de aceptación de la candidatura presidencial en la convención respectiva que más le gustó, fue el del republicano Bush –por no haber sido confrontativo–, y agrega que fue una gran sorpresa para él la cálida reacción de la prensa y el público al discurso de Gore, “un discurso más propio de un profesor de ciencias políticas que de un candidato presidencial” de Estados Unidos.
De estos temas y otros conversamos con George Jones. Estos son fragmentos de la entrevista.
LA PRENSA.- ¿Hay algo que hace diferente la presente campaña presidencial en EE.UU. a las campañas pasadas de hace 4 u 8 años?
GEORGE JONES.- La diferencia más grande es que no tenemos un presidente buscando la reelección y eso hace el resultado más incierto que si fuese de otra manera. Esta es una elección abierta. No creo que haya muchas otras diferencias con otras elecciones. No creo que vayamos a tener una significativa tercera fuerza. En las otras dos elecciones hemos tenido la candidatura del (empresario) Ross Perot que ganó 19% de los votos hace 8 años y 8% en el 96. Ningún candidato independiente va a ganar 8% este año. La elección de este año está muy concentrada en los dos partidos tradicionales.
LP.- En 1992, las expectativas de los electores norteamericanos se resumían con una frase sencilla: “It´s the economy, stupid” (Se trata de la economía, imbécil)…
GJ.- ¡Ja, ja!
LP.- ¿Hay una frase similar ahora? Fuera de los vaivenes del precio del petróleo, la economía norteamericana está en muy buena forma. ¿Es por eso esta carrera menos interesante?
GJ.- Para mí, toda campaña es fascinante, soy un aficionado a la política y nunca he encontrado una elección aburrida ni en Estados Unidos u otro país. Creo que el vicepresidente Al Gore quisiera que el lema de la elección sea el mismo que en el 92, que es la economía, pero en un sentido al revés.
En el 92, cuando el equipo de Clinton dijo que se trata de la economía, querían decir que la economía es mala. Fue bastante acertado porque todos los análisis coinciden en que Clinton fue eleegido porque ofrecía más soluciones económicas que Bush (padre). Este año la situación es al revés, la economía está en excelente estado y el vicepresidente espera que eso va a afectar las votaciones a su favor.
Hay algo interesante. Hay politólogos norteamericanos que han construido fórmulas matemáticas para las elecciones y creen que han encontrado que pueden predecir el resultado de las elecciones meses antes de que ocurran. A principios de septiembre, se presentaron (ponencias) en la convención anual de la Asociación Norteamericana de Politólogos y todos los que expusieron, dijeron que iba a ganar Gore, porque sus fórmulas están basadas en varias cosas, pero la parte más importante es la situación económica; cuando está buena los votantes tienden a favorecer al partido que está en el poder.
LP.- Si las cosas van bien, entonces la continuación está asegurada.
GJ.- Así es. (Aunque) en la política no hay reglas, no siempre se puede confiar demasiado en experiencias pasadas, siempre puede haber una excepción.
Si un presidente está corriendo por la reelección y la economía está en buen estado, sí es casi segura su relección. Pero cuando el presidente trata de pasar la estafeta a su vicepresidente, entonces eso es más difícil, porque éste debe convencer a los votantes que él era parte del equipo que trabajó para que la economía esté en buen estado, que le deben dar parte del crédito a él y confiar que va a seguir administrando bien la economía. Eso es exactamente lo que está tratando de hacer el Sr. Gore.
LP.- ¿Cómo explica Ud. que luego de la convención republicana de julio, Bush tenía más de diez puntos de ventaja sobre Gore, y últimamente Gore está encima de Bush en muchas encuestas?
GJ.- Muchos expertos dicen que no se debe (prestar) absolutamente ninguna atención a las encuestas antes del 1 de septiembre, porque la gente contestará cualquier cosa al encuestador y no (son) serios realmente sobre la votación hasta septiembre, dos meses antes de las elecciones.
Otro factor es que todos los años, las encuestas suben para el candidato del partido que acaba de celebrar la convención (la demócrata tuvo lugar en agosto). En EE.UU. reciben bastante publicidad. (La atención mediática) está muy concentrada en ese partido toda una semana; la convención tiene mucho de teatro, mucho colorido.
Muchos creen que la convención demócrata contribuyó a esta vuelta de la opinión pública hacia el Sr. Gore, quien logró establecer que tenía su propia personalidad, sus propias ideas y no solamente (era) un miembro del equipo del Presidente Clinton.
El (Gore) tomó un riesgo que parece que tuvo un impacto muy positivo, que es la selección de su candidato a la Vicepresidencia, el Sr. Joseph Lieberman. Es la primera vez que un miembro de la religión judía es candidato a uno de los dos principales puestos en EE.UU.
LP.- Recuerdo que el discurso de Gore tuvo una buena acogida en la prensa escrita estadounidense. Se dijo que logró proyectar una imagen distinta a la de hombre rígido, calculador, que le ha acompañado en su carrera. ¿Según Ud., sigue teniendo éxito con eso en la campaña?
GJ.- Le diré con franqueza que a mí, el discurso del gobernador (de Texas) George W. Bush, como discurso político, me pareció mucho mejor, mucho más astuto que el discurso del Sr. Gore. Si me hubieran dado solamente esos dos discursos, sin saber nada más de política, yo hubiera dicho que el gobernador Bush tiene ganada la elección. La razón por la que digo eso es porque el discurso de Bush no era confrontativo, hostil, no era vengativo, era un discurso dirigido a ganar el apoyo de todos los norteamericanos. No era ideológico, no argumentaba los puntos de vista tradicionales del Partido Republicano, incluso había cosas contrarias a la tradicional posición republicana. Me pareció muy bien calculado para ganar adherentes fuera del Partido Republicano.
LP.- Quizás no en las palabras de Bush, pero recuerdo que el candidato a la vicepresidencia republicano, Dick Cheney, dijo que “la decencia volverá a la Casa Blanca” en caso de su victoria, una alusión a los escándalos de la administración Clinton (casos Paula Jones, Monica Lewinsky, Whitewater y otros).
GJ.- Sí, sí, el discurso de Cheney fue mucho más duro y peleador que el discurso de Bush. El discurso de Gore en cambio fue un discurso bastante intelectual, lleno de hechos y cifras y temas, más como de un profesor de ciencias políticas que el de un candidato a la Presidencia. Yo fui sorprendido por la reacción de la prensa y del público en general. Parece que el discurso de Bush que pudo haber sido un buen discuro desde el punto de vista de la oratoria, según algunas personas, le faltaba contenido, que eran puras palabras, pero del discurso de Gore no se puede decir que le faltaba contenido (ríe divertido).
LP.- En el caso del gobernador Bush ¿sin la ayuda y la influencia de su padre, habría ganado la candidatura republicana, fue determinante su pertenencia al clan Bush (un abuelo senador, un padre presidente)?
GJ.- Siempre es muy difícil decirlo. La posición de Bush como gobernador de Texas lo hubiera hecho de todas formas una fuerte posibilidad como candidato a la Presidencia. Ahora, se puede decir que quizás no hubiera llegado a la gobernación de Texas si no fuera que tiene el apellido Bush. Eso es difícil decir. Creo que vamos a oír más de la familia Bush, sin respecto a lo que pase en esta elección. Es una enorme ventaja tener un nombre conocido. No es tanto de que sea el hijo de tal persona; cuando menciona su nombre, la gente sabe de dónde viene. En América Latina, está el ejemplo de Cuauhtémoc Cárdenas, hijo de un presidente (Lázaro Cárdenas) y que fue gobernador del Distrito Federal en México. Si no hubiera llevado el apellido Cárdenas, quien sabe si hubiera tenido éxito en la política.
TRAYECTORIA PROFESIONAL DEL SR. JONES
Actualmente, George F. Jones es director del Democracy and Governance Center, una organización que trabaja por la promoción de la gobernabilidad.
– Fue embajador de EE.UU. en Guyana (1992-1995) y segundo jefe de las embajadas en Costa Rica (1982-85) y Chile (1985-1989).
– Sirvió también en las sedes diplomáticas de Ghana, Ecuador, Venezuela, Guatemala.
– Fue director de la Oficina de Asuntos Políticos Regionales en el Departamento de Estado (1980-82).
– Ha sido observador electoral en Paraguay, Honduras, Ecuador, Haití, México, Nicaragua y otros países.
– Es especialista en temas latinoamericanos y electorales.