Temido y odiado por aliados y enemigos del régimen fujimorista, Vladimiro Montesinos, su verdadero paradero se desconoce aún.

Analistas: Fujimori prepara regreso

El analista Santiago Pedraglio dijo a The New York Times (NYT) que “él (Fujimori) intenta mantener su control hasta el 28 de julio (del 2001) tan monolíticamente como pueda”. El objetivo real de Fujimori, agregó Pedraglio, es “un bien organizado retiro de su propio pueblo, para poder tener la capacidad de negociar con el nuevo […]

El analista Santiago Pedraglio dijo a The New York Times (NYT) que “él (Fujimori) intenta mantener su control hasta el 28 de julio (del 2001) tan monolíticamente como pueda”.

El objetivo real de Fujimori, agregó Pedraglio, es “un bien organizado retiro de su propio pueblo, para poder tener la capacidad de negociar con el nuevo gobierno y orientar el camino a su propio regreso” al poder.

En realidad, en la conferencia de prensa (de principios de esta semana), que terminó casi 72 horas de silencio que tenía a este país de 25 millones que temían un inminente golpe de estado, Fujimori propuso cambios constitucionales que solamente harían eso (preparar su regreso al poder). Después de ignorar tanto la opinión pública internacional como nacional para ganar un término de gobierno entre tres y cinco años, él ahora está proponiendo que su sucesor se limite a un solo período, escribió The New York Times.

Fujimori siempre ha mostrado una inclinación por el golpe sorpresivo que pone a sus oponentes fuera de combate, que viene cuando menos sus adversarios lo esperan. Cerró el Congreso y la Corte Suprema para asumir poderes autoritarios en 1992; combatió la insurgencia guerrillera con una rápida redada que capturó a su líder y exterminó a otra al atacar a sus miembros, incluso cuando ellos tenían rehenes en la Embajada del Japón.

Sin embargo, si Fujimori es capaz de llevar a cabo su plan, es otro asunto. Tal como lo señaló el analista Mike Lauer al NYT, el problema de Fujimori de ahora mismo “no es que el pueblo no pueda contar con él, pero sí que él no tiene a nadie en quien confiar”, fuera de Montesinos y las fuerzas armadas.

Hasta ahora, no obstante, la oposición fraccionada y fragmentada del Perú no ha sido capaz de armar una gran amenaza contra él y no está claro si será capaz de tomar total ventajas de las oportunidades que la crisis ofrece. “Pienso que la oposición puede ganar, pero no estoy seguro de que se puedan unir”, dijo Pedraglio al influyente diario esatadounidense.

Un problema tradicional. Perú es un país en el cual “no hay partidos, solamente líderes”, los cuales aspiran a la presidencia, sostuvo el analista político Fernando Rospigliosi para NYT.  

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