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De siete navajazos en diferentes partes del cuerpo murió Graciela Rosicela Alfaro (30), luego de sostener una acalorada discusión con su marido Alejandro César López Hernández, con quien procreó dos hijos.
López Hernández dijo que el pasado jueves a eso de las siete de la noche llegó a la casa de Elsa Alfaro, hermana de la ahora occisa. “Llegué a dejarle 500 córdobas para ella y los niños, pero empezamos a discutir y me dijo que hiciera lo que quisiera con el dinero”.
Añadió que la discusión llegó a tal punto que empezaron a ofenderse y “la tomé del brazo izquierdo, en eso llega su hermana, me dice que me fuera de la casa, pero me sentí tan herido por lo que decía Graciela, que la ira me cegó, saqué la navaja y la ataqué”.
Agregó que detuvo el ataque cuando escuchó los gritos de Elsa y sus hijos. Momento seguido, “llegaron unos pandilleros del barrio, me empezaron a apedrear y a patearme, y me defendí como pude”. A eso de las 7:40 de la noche antes de ingresar al Hospital Lenín Fonseca, Graciela falleció.
La pareja estaba separada desde el mes de enero, “pero nos veíamos, nos buscábamos, a veces discutíamos pero siempre terminábamos juntos”, afirmó López Hernández.
“Graciela me dijo que iba a regresar a la casa que teníamos en el reparto Vista Xolotlán, un anexo de Villa Libertad, pero que primero debía estar terminada porque estaba en construcción y que una vez finalizada, íbamos a estar los cuatro juntos”, recalcó el detenido.
López Hernández dijo que no quería matarla, que no supo cómo llegó a herirla con la navaja. “Yo sé que voy a pasar un tiempo en la cárcel, pero una vez que salga, no voy a tener el valor de ver a los ojos a mis hijos, después que maté a su madre, a la mujer que tanto quise”.