Alejandro González – AP
MÉXICO. Los aficionados mexicanos al deporte pasaron de la emoción y la alegría al estupor y al enojo, después que se anunciara que el marchista mexicano Bernardo Segura, quien entró primero en la marcha de 20 kilómetros, fuera descalificado unos cuantos minutos después que atravesó la meta.
Los periodistas de ambas cadenas de televisión recordaron cómo el mismo Segura fue eliminado después de haber finalizado la competencia en los Juegos Panamericanos de Mar del Plata, y cuando estaba llamando a su casa para comunicar su triunfo.
Los diarios mexicanos titularon sus páginas deportivas con una sola palabra: “Robo”, para calificar de despojo la decisión de los jueces de descalificar a Segura cuando aparentemente ya había ganado la medalla de oro en la prueba de los 20 kilómetros de caminata.
Varios programas noticiosos de radio criticaron esta mañana la manera como los jueces de la prueba en Sydney eliminaron a Segura, pues al parecer una falta de comunicación impidió que se le notificara al atleta su descalificación.
Lo que más parece haber molestado a los aficionados mexicanos es que no se le avisó anticipadamente a Segura y a los medios de información, lo que generó una enorme confusión.
“¿Cómo es posible que con tantas personas en la pista, no se haya avisado antes de la descalificación de Segura?”, se preguntó Alberto Manríquez, un maestro de educación física de una escuela secundaria.
La sorpresa fue aún mayor, pues cuando Segura había terminado de competir e incluso estaba recibiendo la felicitación de su triunfo por teléfono del presidente de México, Ernesto Zedillo, un juez se le aproximó y le mostró una tarjeta roja para descalificarlo.
Por su parte, el diario El Universal editorializó en su crónica de lo ocurrido en Sydney de la siguiente manera: “El atletismo mexicano triunfó en Sydney con Segura (y el tercer lugar de Noé Hernández), pero el gusto duró apenas unos minutos, acaso 15, fue efímero porque cuando lo felicitaba el presidente Ernesto Zedillo, un juez-árbitro le mostró una extraña tarjeta roja, con lo que Segura perdía el oro.”
“A Muchos volvió el recuerdo de los Panamericanos de Mar del Plata de 1995, cuando Bernardo fue descalificado por una razón similar. La tarjeta roja en Sydney lo hizo recordar y causó horas de confusión: nadie sabía nada. Los dirigentes del deporte mexicano protestaban. Lo único cierto era que la descalificación del mexicano se hizo pública casi 15 minutos después de haber cruzado la meta”.