Un alcalde debe desarrollar obra material; eso está bien. Pero gobernar una nación con mentalidad de Alcaldía no sólo está mal sino que es fatal. El país necesita conductores, sea un poder político ejercido con visión global, con capacidad política en el buen sentido del término.
El poder político señalará el rumbo, el derrotero y a ello seguiría el desarrollo productivo, ejecutado por la sociedad civil, fundamentado en la estabilidad político-social y monetaria. Si el gobierno se aboca a crear plazas, alcantarillas y carreteras, eso es mejor que destruir tal infraestructura, pero no es lo que Nicaragua necesita en este momento.
Un pueblo trabajador y emprendedor como el nuestro, sólo requiere confianza en sus gobernantes y en sus instituciones político-jurídicas. En este aspecto seguimos ayunos y el gobierno nos empobrece aceleradamente.
Ada Rosa Villavicencio.