Largas condenas a asesinos de vigilante

Janelys Carrillo [email protected] Misael Martínez Aguirre y Odair Salazar Salazar fueron condenados a 16 y 15 años de presidio, respectivamente, por el delito de asesinato en perjuicio de Sergio Ramón Dávila Domínguez, según sentencia del Juzgado Primero de Distrito del Crimen de Managua. El 16 de agosto pasado, un Tribunal de Jurados declaró culpables a […]

Janelys Carrillo [email protected]

Misael Martínez Aguirre y Odair Salazar Salazar fueron condenados a 16 y 15 años de presidio, respectivamente, por el delito de asesinato en perjuicio de Sergio Ramón Dávila Domínguez, según sentencia del Juzgado Primero de Distrito del Crimen de Managua.

El 16 de agosto pasado, un Tribunal de Jurados declaró culpables a Martínez y Salazar por el asesinato de Dávila, quien fue atacado a garrotazos y pedradas para robarle la bicicleta montañera en que se desplazaba, cerca del cementerio viejo de la comarca Los Castro, en el Distrito Uno.

Testigos de los hechos declararon ante la Jueza Marta Quezada que vieron cómo los procesados se ensañaban en la humanidad de Dávila cuando intentó preservar su medio de transporte. Entre los testigos figuran una niña y dos adultos quienes coincidieron en decir que Martínez y Salazar recogieron las piedras, las lanzaron contra la víctima y luego se llevaron la bicicleta, no sin antes rematarlo aún cuando gemía de dolor.

Según el testimonio de la niña, que fue debidamente habilitada para declarar, Martínez y Salazar se apostaron en las esquinas del lugar por donde Dávila pasaba y uno de ellos, que vestía camisa blanca, se puso una máscara de color verde.

Posteriormente, de forma simultánea se aproximaron al ciclista y lo encañonaron con una pistola. Tras quitarle el vehículo se dieron a la fuga pero como aquél los siguió, el de camisa blanca tomó un garrote y se lo descargó en la nuca.

A partir de ahí la víctima quedó a merced de los asesinos que se turnaban para apedrearlo y garrotearlo hasta ocasionarle hemorragia masiva que a su vez le causó herniación de estructura cerebelosa.

La víctima era vigilante de una finca lechera en el sector de Chiltepe y sus victimarios se dedicaban a cuidar toros y pulir ladrillos.   

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