El mecd asoma una mueca de grosera ridiculez con lo que a continuación denuncio. Espero que otras madres y padres de familia me secunden. A mi hijita, Lolita, de cinco años y medio de edad, y a sus compañeritas(os) de primer grado de primaria, se les está obligado a aprender a multiplicar cuando apenas aprenden a sumar. Harto sabido es que, tras sumar uno aprende a restar. No es necesario ser experto de la UNESCO para percatarse que hay que esperar el tercer grado de primaria para incursionar en la multiplicación; todos fuimos niños y por eso todos lo sabemos, hasta el ministro si escarba sus recuerdos infantiles. A pesar de que mi Lolita es amante del estudio, a ella, al igual que a sus compañeritas(os), les resulta un fardo discernir a tan temprana edad la tabla de multiplicar.
La misma exigencia pesa sobre una niña (de 5 a 6 años de edad) vecina mía, que estudia también su primer grado, pero en otra escuela de Granada. Así que, el problema no es originado por las escuelas, sino por el programa “einsteniano” que a las escuelas les están imponiendo el MECD. Se está atropellando el progreso paulatino infantil. Señor ministro: No se deje embaucar por los termocéfalos “expertos” que lo asesoran. Desautorice y revierta usted mismo, de tajo, este desaguisado experimento pedagógico que agobia a nuestros niños. ¿Acaso sus “adelantadísimos” pedagogos pretenden formar niños nicaragüenses más avezados que Pitágoras? Están más bien desluciendo su gestión ministerial, al propio tiempo que agobiando a nuestros hijitos, por exigirles esfuerzos en desproporción de edad.
Silvia Margarita Gutiérrez Prado.
Cédula No. 201-250362-0005N