La euforia

Silviano Matamoros L.

La euforia es sin duda una mala consejera. La euforia nubla la mente de los débiles y de los mediocres, y confunde la verdad con lo falso, lo conveniente con lo inconveniente, lo razonable con lo irracional, alejando las posibilidades de triunfar en la vida cuando el éxito puede estar muy cerca.

La euforia puede invadir la mente de los individuos, y como consecuencia torcer la conducta colectiva de una agrupación, sea ésta social o política.

El Partido Conservador está por diversas circunstancias, en una posición privilegiada en el escenario político nacional y es absolutamente necesario que sus actuaciones tanto dentro del partido como fuera de él, estén sometidas a un razonamiento sereno y maduro que no pueda ser invadido por la euforia del momento.

Para triunfar electoralmente el Partido Conservador necesita conjugar sus mejores candidatos, que sí los tiene y éstos en aras de servir mejor a la patria deben ir convencidos que será la Gran Convención del partido la que determinará el orden de importancia de sus nombramientos, no por euforia momentánea de los convencionales sino por sentido político de triunfar electoralmente. Los intereses nacionales son más importantes que los partidos y nuestros candidatos por patriotismo deben dar muestra de ello aceptando la posición que la Gran Convención del Partido les señale.

El Partido Conservador tiene 75 años de no ostentar el poder en Nicaragua, éste solo hecho es ya una muestra de fortaleza y fenómeno político de beligerancia nacional que el tiempo no ha podido diluir en la conciencia de los nicaragüenses, sin embargo la aspiración de servir a la Patria dentro de un pensamiento conservador amplio y abierto para todos debe estar presente en la mente de sus principales líderes, que por su juventud seguirán teniendo una larga responsabilidad en el futuro.

El Partido Conservador debe basar su estrategia de triunfo en algunos hechos importantes:

1) Mantener la unidad monolítica dentro de sus filas.

2) Someter la voluntad de sus candidatos a la voluntad de una mayoría partidaria sin causar cisma.

3) Vigilar los aspectos electorales del Consejo Supremo Electoral.

4) Institucionalizar todas las actividades internas del partido.

5) Elaborar un plan realista de gobierno nacional no partidario con visión de nación.

6) Firmar un pacto interno de caballeros entre sus candidatos, de respetar los resultados de mayoría, cualquiera que éste sea.

El destino de Nicaragua como nación y como pueblo está hoy en manos de los conservadores y es un deber de este partido actuar con toda responsabilidad en interés de nuestro país.

Manejemos todos los actos políticos con prudencia, inteligencia y buena fe, para que el conservatismo haga esta vez un valioso aporte a la nación.

* El autor fue presidente del Partido Consevador de Nicaragua.  

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