Sangrante Lección

Obligado por las circunstancia el gobierno autorizó al Banco Central poner a disposición, a través del sistema bancario, cien millones de dólares (US$100,000.000), para atender a pequeños y medianos productores.

Es sangrante porque lo obligó el hecho de haber dejado de hacerlo un consorcio de unos hermanos que, utilizando medios fáciles para personas ágiles de mente, lo hacían desde mucho tiempo atrás.

En nuestro país, se escribe y se vanagloria una gran cantidad de preparados hombres dotados de talento y que lo han cultivado en universidades renombradas del mundo, pero esa gala que se hace ha sido limitada, en los últimos tiempos, a hablar de política, a inmiscuirse en polémicas que no conducen a nada y en algunos casos a enriquecerse en forma acelerada, despiadada y dañina hacia los más pobres del país, y sin embargo, aparecen un día unas personas que hacen tambalear un sistema, aparentemente bien estructurado y ponen en la picota de una aparente quiebra fraudulenta a uno de los más poderosos bancos privados del país.

Esas personas que apenas pueden contar con edades que deben ir no más allá de cuarenta (40) años y cuya base de interés real en superar la pobreza de enseñanza de vida iniciada como limpiabotas, en un lejano y mísero pueblo, leñadores y cooperadores de un padre esforzado en elaborar tejas de barro para sobrevivir dentro del ambiente en que nacieron y comenzaron a desarrollarse, han demostrado una capacidad organizativa y administrativa que contrasta con todo el sistema que los cerebros organizativos y politiqueros han puesto en marcha.

Que pena, de manera alguna se puede defender o justificar a quienes en forma, aparentemente deshonesta, hicieron posible la generación de múltiples empleos, de financiamiento a productores, pequeños o medianos y en forma acelerada organizaron empresas de diversos tipos en varios puntos cardinales del país, pero sí puede servir para que los responsables de la economía del país, nuestro país, dotado por Dios de fértiles campos, tomen nota, utilicen experiencia y financien apropiadamente y con oportunidad, en forma no agiotista y con comprensión de ocasionales demoras en pagos, y quizás sería la verdadera realidad de Nicaragua.

Cerebros nuevos, sacúdanse de la suficiencia y de la infame política y actúen.

Alejandro Burgos Poessy.  

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