El beis en Sydney

Tito Rondó[email protected] Ciertos dirigentes han tratado de convencer a los periodistas deportivos que el béisbol de los Juegos Panamericanos en Winnipeg el año pasado fue un fracaso. Si eso no es una mentira, es una locura que desafía a la psiquiatría mundial. El béisbol en Winnipeg fue el deporte que más entradas vendió, el que […]

Tito Rondó[email protected]

Ciertos dirigentes han tratado de convencer a los periodistas deportivos que el béisbol de los Juegos Panamericanos en Winnipeg el año pasado fue un fracaso.

Si eso no es una mentira, es una locura que desafía a la psiquiatría mundial. El béisbol en Winnipeg fue el deporte que más entradas vendió, el que más entusiasmo despertó, y la competencia más incierta, donde Estados Unidos casi fue eliminado por México y donde Canadá cayó solamente una vez, y eso le costó la clasificación para Sydney.

Por primera vez en décadas se le opuso resistencia a Cuba (en contraste con ganarle por casualidad una vez cada diez años), y hubo una tremenda incertidumbre sobre quiénes ganarían las medallas y la clasificación para los Juegos Olímpicos.

No digo que ahora que las competencias están abiertas a los profesionales ya está todo perfecto, porque hay mucho que componer, pero se ha avanzado bastante.

Primero, se eliminó la hipocresía (originada por el cruce de la política del antiguo presidente del Comité Olímpico Internacional Avery Brundage con la “guerra fría”) de que los “profesionales de estado” sean “amateurs de estado”.

Eso elimina la repetición de las gestas heroicas del equipo de hockey sobre hielo de Estados Unidos de 1960 y 1980, pero los que prefieren gestas a costa de que se cometan injusticias no valen la pena moralmente. En deportes se compite parejo o no se compite…

Segundo, la competencia es mucho más equilibrada.

Tercero, es de mucho mejor calidad. Basta haber visto el partido entre Estados Unidos y Japón del domingo.

Cuarto, se reintroduce el factor sorpresa, la incertidumbre reemplaza a “antes de empezar demos a Cuba como campeón, total lleva 99 partidos seguidos sin perder”. Irónicamente, hasta en ciertos artículos de “Granma” se lee entre líneas una especie de revitalización del espíritu cubano de lucha en el beis. Parecen decir, “¡échennos a los Orioles, échennos al Mundo!”.

Lo único que falta en el beis de Sydney es Nicaragua.

w CORTOS DE SYDNEY

Aquellos a los que les encanta comparar notaron que Cuba le metió 16 carreras a Suráfrica y Estados Unidos solamente once, que los antillanos tiraron sin hits ni carreras y los norteamericanos cedieron una anotación y tres imparables.

Nick Dempsey, quien militó en la organización de los Dodgers de Los Angeles, dio el primer hit impulsador en la historia olímpica de Sudáfrica, lo que además les dio a los africanos, que le tienen guardado a su pítcher estrella Tim Harrell a Italia, su mejor chance de ganar, ventaja ante Estados Unidos por primera vez en su historia. Sólo duró medio inning.

Los cinco jugadores cubanos que quedaron fuera de su selección (Eliécer Montes de Oca, Ormari Romero, Yosvani Pérez, Michel Tamayo y Eddy Rojas) se quedaron en Sydney animando a sus compañeros; el lanzador Matt White de Estados Unidos se regresó de su país a Australia para lo mismo.  

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