- Los habitantes del nuevo asentamiento pasan serios apuros por las torrenciales lluvias ocasionadas por el huracán Gordon
Euclides Cerda Calero – [email protected]
JINOTEPE.- Momentos de zozobras viven varias familias de la cuarta etapa del Asentamiento “Nueva Vida”, como producto de los torrenciales aguaceros que ha desatado el paso del huracán Gordon.
Con las fuertes lluvias, el cauce cercano al asentamiento ha desbordado su nivel e inundan las humildes viviendas, al extremo de introducirse en los dormitorios, por lo que en muchos de los casos pasan noches enteras en velas.
Además las calles en esta época invernal constituyen para los habitantes un dolor de cabeza, pues no se puede caminar entre los fangales y los vehículos que circulan quedan atascados.
Los niños por la misma causa sufren de enfermedades, como el mal de diarrea, gripes, temperaturas y hasta de malaria, por la propagación de los zancudos que azotan a dicha población, en los días lluviosos.
La señora Antonia Lara Romero, dijo que por este tiempo su casita hecha de plásticos se inunda y el pequeño cuarto que utilizan de dormitorio y sala se vuelve inhabitable. Hay familias que duermen hasta de pie, porque el agua se pasa por el techo que de tan deteriorado parece pascón.
En similares términos se refirió la señora Deyla Elizabeth Acuña Méndez, quien habita a la orilla del cauce. Manifestó que además de las enfermedades que sufren los menores del barrio, la pobreza es otro de los males que impera en dichas familias, pues la mayoría están desempleadas “hay día que sólo encontramos para medio comer, porque lo poco que ganan nuestros maridos no nos alcanza para comprar alimentos y nuestros hijos padecen de desnutrición”, manifestó Acuña.
“Con el último aguacero escapé de salir corriendo, por temor a que las aguas se salieran del cauce y se inundara toda la casa”, refirió doña Deyla Acuña Méndez.
Los pobladores de Nueva Vida también padecen de la falta del servicio domiciliar de agua potable, pues para poder abastecerse del vital liquido en los puestos tienen que caminar grandes distancias.
Ante tales circunstancias los pobladores solicitan a las autoridades correspondientes les manden a echar arena a las calles y fumiguen, para evitar que los zancudos se sigan propagando y deterioren la salud de sus hijos.