Corrupción causa hambre y suicidios

Flavio Rivera M.

El suicidio en Nicaragua pareciera ser la solución al desempleo. Desde que subió al poder el frentismo, los desposeídos, han ido cayendo de la pobreza a la miseria, de ser pobres a ser paupérrimos.

Con la democracia del Presidente Arnoldo Alemán Lacayo, han pasado de ser paupérrimos a la muerte. De la muerte a la fosa, si consiguen el dinero para el entierro.

Mientras los gobernantes continúan llenándose los bolsillos con los recursos que le pertenecen a la sociedad entera, los más vulnerables ante el desempleo, el hambre y la desesperación, toman la decisión de suicidarse.

Aquí se han suicidado madres con sus hijos, que además de ser abandonadas por sus maridos, el Estado las desampara, no existe un sistema con recursos financieros que solventen esta situación. Pero sí hay miles de formas, no sólo un sistema, para apropiarse del dinero que se supone es para el desarrollo integral de la sociedad. Con cuánto descaro un juez viola la ley. Los orondos magistrados, callan.

Todos los altos funcionarios, encabezados por el presidente, son los responsables de todos estos suicidios. Ellos son los verdugos de un pueblo que sufre genocidio económico.

Pero lo que hacen es saquear la DGI, la DGA, en el IDR, el MTI, Enel, el Banco Central, la madera que exportan a República Dominicana, el camarón.

En fin, las denuncias afloran como nunca antes había sucedido, pero los corruptos están infiltrados en todos lados. Se han tomado todas las instituciones. Instituciones no existen. Son antros de corrupción.

Con esos recursos se les podría ofrecer un trabajo a los padres con familias numerosas de escasos recursos, ofrecerles un pupitre en una escuela a miles de niños como Juan Ramón Esquivel, quien por el hambre tuvo que trabajar a su corta edad y que por la desesperanza, tuvo que suicidarse. Esos recursos pueden facilitarles mejores ingresos a los maestros y a los jueces que por hambre también, venden sus conciencias y con ello, condenan al suicidio a niños y a madres ante la desesperación.

Las soluciones que nos brindan los representantes de los países europeos y de los organismos internacionales, son repetidas diariamente, hasta la saciedad. Lo dicen de todas las formas posibles, de la mejor manera posible. Nos hacen todas las señales positivas. Pero los gobernantes se han pasado todos estos años, desde 1979, y sobre todo con el actual, en una lucha desesperada por hacer el mayor daño posible. Han ocupado el tiempo en el saqueo, en el pleito politiquero anulando ciudadanías, nombrando matones en puestos claves, sobornando a jueces y magistrados, despidiendo a empleados honestos como el caso de Ineter, tapando la robadera usando a la CGR, inhibiendo a ciudadanos, piñateando, confiscando. El presidente, cuando habla lo hace para ofender y amenaza a gritos.

Realmente, este gobierno no solamente no se ha ganado nuestro respeto, sino, que se ha ganado el desprestigio mundial y la repugnancia de los países que han visto asombrados, la actitud de un presidente convertida en la causa que impide que la cooperación logre sus objetivos fundamentales.

El colmo sería que al niño Juan Ramón Esquivel Acuña no lo quieran recibir en el cielo, por no portar la cédula electorera, o que sea inhibido por no aguantar hambre y dejar mal parado a su presidente por la decisión de suicidarse, o por no portar su carnet del partido sin mancha o del rojinegro, o por no confesarse antes del viaje eterno, o por no tener las cotizaciones suficientes que lo hagan merecedor de tal servicio por parte del INSS, o por no portar una recomendación color púrpura. Lo más seguro, este niñito tendrá que desembolsar los C$29.00 para sobornar a los magistrados de la Corte Suprema para poder entrar al cielo. Dios lo tenga en su seno.

Hoy le tocó morir a la niñita, Ada Rodríguez, murió de hambre. Ni en tiempos del general Anastasio Somoza Debayle sucedió semejante tragedia. ¿En dónde están los representantes cantonales de los partidos políticos, para atender estos casos, antes que ocurran las tragedias?. Además de zinc y plástico, deberían repartir comida en los sectores que sufren el desempleo, como el caso de la madre de esta niña, que ya están en fila sus hermanos para seguirle los pasos.

¿En dónde están los católicos? No aparecen por ningún lado. ¿En dónde la solidaridad sandinista? No se ven las gorras rojas, tampoco las rojinegras. Todos desaparecen, hasta la hora de pedir los votos. Hasta la hora de pedir para la reconstrucción de los templos. ¿Acaso no es primero alimentar el alma de cada cristiano, templo en donde habita Cristo? Cristo no tuvo templos para predicar, predicaba en cualquier sitio, en la montaña, en las calles, en donde lo escucharan. ¿De qué sirven catedrales, si no hay mensajes qué predicar ni amor para alimentar el alma, ni comida para mantener con vida el cuerpo en que habita?.

San Rafael del Norte, Jinotega

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