Amenaza roja y negra

Frank Arana I.

¿será verdad, como lo es, que los pueblos carecen de memoria histórica? A pesar de ello, no puedo aceptar que estemos impasibles, viendo como Daniel Ortega, junto con algunos de su bancada de la Asamblea Nacional y unos diz que “productores”, que más bien parecían “turbas divinas”, que tantos malos recuerdos nos dejaron de una década que queremos olvidar y que debemos evitar que regrese con su secuela trágica para nuestro país. Han presentado ante la Asamblea Nacional, tres iniciativas de ley, a todas luces confiscatorias, cargadas de un populismo vergonzoso, con las que pretenden tomar medidas para solucionar la situación de los productores del agro, que no pueden pagar sus deudas a los bancos privados medidas que, en vez de subsanar la situación de la producción en el país, vendrían a terminar con ella, además, del todavía naciente sistema financiero, que lucha por establecerse con firmeza a pesar de los intentos que ellos mismos hacen por acabarlo, al mismo tiempo que amenazarían nuevamente las bases mismas del derecho de propiedad.

Todos debemos recordar las barbaridades que se cometieron en la sufrida década de los ochenta. No olvidemos a quienes en primer lugar, llegaron al poder pretendiendo ser unos “buenos muchachos”, preocupados por el bien de las grandes mayorías y que al poco tiempo estaban demostrando su real naturaleza, apropiándose de lo que no les pertenecía y convirtiéndose en grandes potentados, con grandes riquezas, hundiendo al país en sangre, luto y dolor, así como en la mayor crisis económica de su historia; acabaron con la producción, ahuyentaron las inversiones, adquirieron la mayor deuda externa jamás vista en Nicaragua, estableciendo records de inflación en el mundo, acabaron con el sistema financiero y el monetario, racionaron la comida de los nicaragüenses y retrocedieron al país a niveles de los años 40. Todo dentro de un marco de intolerancia, persecución y conculcamiento absoluto de las libertades públicas; y que, al final de su largo período, únicamente nos dejaron un país destruido con una herencia fatal que aún hoy padecemos.

Observamos a un ex presidente de la República, encabezando la grotesca invasión al recinto de la Asamblea a la que al menos debería respeto, por ser uno de sus miembros y estar obligado a ello y consecuentemente dar ejemplo de buena conducta, civismo y dignidad a los actuales y futuros conciudadanos. En realidad dan ganas de decir “¿en qué país estamos?”, ¿en qué planeta habitamos? La vulgaridad, descortesía y prepotencia no son ejemplos para nadie, ni pueden justificarse bajo pretexto de “actitudes revolucionarias”.

No voy a profundizar mayormente en el análisis. Ya lo han hecho otros, y espero que también lo hagan organismos sociales, económicas y empresariales del país. Lo importante es en este momento, alertar a Nicaragüa, para que por olvido, desidia o negligencia, no abramos de nuevo las puertas al pasado sandinista. Que el pasado quede ahí. Ante esta “Amenaza rojo y negra”, unámonos los que queremos defendernos, bajo los colores azul y blanco de la Patria.

Analista Político.   

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