Cortemos las raíces de la corrupción

Las indemnizaciones a los altos funcionarios del Estado son inaceptables y bochornosas porque nuestra nación sufre una seria crisis económica, una alarmante disminución en la circulación monetaria y el más pavoroso desempleo entre los trabajadores más empobrecidos.

Son conductas que sabotean nuestra institucionalidad y ponen de relieve que la democracia está asediada por moros y cristianos. Que la corrupción es un problema nacional que necesita respuesta nacional.

Si realmente queremos democracia en nuestro país, los hombres que luchan por ella deben sentirla, hay que vivirla, porque ser demócrata no es, en modo alguno, una cuestión meramente teórica. La democracia es también una decisión moral y política.

Hay que tener concepciones que al mismo tiempo sean convicciones, para hacer el bien a los demás, es algo así, como “no preguntes qué puede hacer el país por mí, sino qué puedo hacer yo por mi país”. Este es un bello pensamiento del Presidente Kennedy, del que tanto necesitamos aprender los nicaragüenses.

Los miembros del Gabinete del Gobierno y los Diputados no pueden apelar en primer lugar a individuos aislados para que perfeccionen moralmente. Ha de ser una ética de los partidos para controlar actos de corrupción que como el caso Quintana conmueven los cimientos de la nación.

Por último, creemos que nadie puede estar por encima de la Ley, y mientras no se castigue al transgresor todo quedará a nivel de denuncia y de lamento. Se trata pues, no propiamente suprimir al corrupto sino cortar de raíz sus causas, y estar seguro al mismo tiempo que todo derecho está bajo los intereses generales de la nación.

Gilberto Mojica

Secretario de Conflictos  

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