La descomposición social en nuestra Nicaragua debería preocupar a nuestros legisladores.
En esta ciudad existen ociosos que prefirieron ser falsos mendigos a la dignidad del trabajo honrado, ya que son hombres de 50 a 60 años de edad, en buenas condiciones físicas y mentales para darse a una vida que oculte una situación lamentable y de vergüenza, y con el agregado de estas en contubernio miserable de algunos vende lotería.
Al no darles lo que piden con esa importunidad y desvergüenza del mal llamado limosnero, ofenden a familias y a mí, personalmente; sin encontrar la protección debida en la autoridad por el lenguaje grosero de los señores que deberían buscar ya otro trabajo, que mejor se avengan a su falsedad y mala educación.
José R. Montealegre
Padre de familia
Jinotepe, Agrimersa 3c. al sur y 2c. al oeste.