Josefina Vannini
A escasos dos meses de vencerse el período para la inscripción de nuevos partidos, el Honorable Consejo Electoral -obedeciendo órdenes superiores- decidió reglamentar la “Ley de Organización de Partidos Políticos”, agregando a los engorrosos requisitos existentes otros más, claramente orientados a obstaculizar la obtención de la personería jurídica de aquellas organizaciones que habían iniciado dicho proceso.
No obstante, a pesar de todos los pasos burocráticos, inútiles y arbitrarios adicionados a la nueva Ley Electoral, el PLD, agrupación que busca obtener su legalización como partido político, cumplió todos los requisitos.
Uno de éstos, fue presentar ante el Consejo un calendario especificando hora, día, municipio y departamento de las directivas a juramentarse, de manera que los representantes departamentales del Consejo Electoral estuvieran presentes para legalizar la elección. Cabe mencionar, que este proceso, de acuerdo a lo que la Ley Electoral demanda, deberá estar concluido antes del 5 de octubre del corriente año, fecha límite para entregar las actas de las 168 directivas legalizadas.
El PLD cumplió con la entrega del calendario, el cual fue debidamente aceptado por el Consejo Supremo Electoral. De la misma manera cumplió con el quórum requerido para las asambleas, cada quien portando su respectiva cédula y también se acordó con los delegados del órgano electoral departamental la realización de las juntas.
Las elecciones se realizaron como programadas hasta el día 31 de agosto, a partir del cual, en los departamentos de Nueva Segovia, Río San Juan, Chontales, Estelí, Chinandega, León, Matagalpa, Granada los delegados departamentales del Consejo Electoral recibieron órdenes superiores de no asistir a la juramentación de las directivas del PLD, incumpliendo el compromiso adquirido al aceptar el calendario electoral.
Se envió una carta a las autoridades denunciando lo sucedido y la respuesta fue que las actividades del Consejo están abocadas a las elecciones municipales, y que ellos no están a la disposición de los partidos políticos (según declaraciones de uno de sus magistrados). Sin embargo, en ningún momento en la Ley de Organización de Partidos Políticos se menciona que la inscripción de nuevos partidos está sujeta a las otras actividades del Consejo, por lo tanto estos hechos violan la Ley Electoral.
Esto me lleva a pensar que al igual que en todo el aparato estatal, para los señores del Consejo es muy fácil ser estricto con las obligaciones de los demás y laxo de conciencia para cumplir con las propias responsabilidades, una especie de: ¡Haz lo que yo digo, pero no lo que yo hago!
Hace escasos cuatro meses el magistrado Roberto Rivas asistió como invitado a la Cátedra Abierta de la Facultad de Ciencias de la Comunicación, en la Universidad Centroamericana, asegurando ante cientos de estudiantes que el proceso electoral sería transparente y equitativo.
Me va a perdonar magistrado Rivas pero, hasta el momento, no sólo el proceso no ha sido transparente y equitativo sino que el Consejo se está prestando a maniobras personales de Alemán y de Ortega para atropellar los Derechos Civiles y Políticos de los nicaragüenses.
El Consejo Supremo Electoral está incumpliendo con la ley y usted, como presidente de esa institución, tiene doble responsabilidad ante la población. Hace unos cuantos días en declaraciones a los medios manifestaba que usted no había hecho la Ley Electoral y aunque no le gustara tenía que hacerla cumplir. Pues con mucha más razón, si ya de por sí piensa que no es una buena ley, por lo menos tómese la molestia de que se cumpla.
Hago un llamado a su integridad y a su sentido de justicia para que no se siga obstaculizando la inscripción de nuevos partidos que en este momento están luchando con todas las armas legales para obtener su personería.
Para finalizar, le recuerdo que su imagen está ligada en la mente de los nicaragüenses como la de alguien muy cercano a nuestra máxima autoridad religiosa -sea cierto o no, la percepción es esa- y por lo tanto los ojos de los nicaragüenses honestos están puestos en usted y esperan que actúe apegado a la ley.
Magistrado Rivas: ¡Cumpla con su palabra empeñada ante los jóvenes de este país. Cumpla con su deber! La Patria se lo agradecerá.