Mea culpa de Iglesia argentina por su rol en la dictadura militar

Según dirigente humanitaria, algunos dignatarios religiosos entraban a los campos de concentración, veían a la gente torturada, las palmeaban y les decían “hablá, porque si no sigue la tortura”. Córdoba, Argentina/AP La Iglesia Católica pidió perdón, la noche del viernes, por los “silencios responsables” y la “participación efectiva” de muchos de sus miembros, religiosos y […]

  • Según dirigente humanitaria, algunos dignatarios religiosos entraban a los campos de concentración, veían a la gente torturada, las palmeaban y les decían “hablá, porque si no sigue la tortura”.

Córdoba, Argentina/AP

La Iglesia Católica pidió perdón, la noche del viernes, por los “silencios responsables” y la “participación efectiva” de muchos de sus miembros, religiosos y laicos, durante los años de “la violencia guerrillera y la represión ilegítima que enlutaron a la patria”.

En un esperado e histórico “mea culpa”, la Iglesia pidió perdón a Dios “porque en diferentes momentos de nuestra historia hemos sido indulgentes con posturas totalitarias, lesionando libertades democráticas”, en una clara alusión a su desempeño durante la dictadura militar de 1976-1983.

“Con algunas acciones y omisiones hemos discriminado a muchos de nuestros hermanos, sin comprometernos suficientemente en la defensa de sus derechos”, manifestaron las autoridades eclesiásticas.

El mea culpa se realizó en un documento titulado Confesión de las culpas, arrepentimiento y pedido de perdón de la Iglesia en la Argentina, dado a conocer en esta ciudad, 720 kilómetros al norte de Buenos Aires.

En el extenso documento leído en la ceremonia que presidió el titular del Episcopado, Estanislao Karlic, ante unos 100,000 fieles, la Iglesia reclamó clemencia por los “silencios responsables y por la participación efectiva… en el atropello a las libertades, en la tortura y la delación, en la persecución política y la intransigencia ideológica, en las luchas y las guerras y la muerte absurda que ensangrentaron nuestro país”.

Las plegarias del centenar de obispos del país constituyen un pedido formal de perdón por la actuación de la Iglesia durante el gobierno de facto.

Esta autocrítica se debe a que las declaraciones públicas y gestiones de la Iglesia fueron insuficientes para detener la represión ilegal que provocó miles de desaparecidos, según han indicado organismos defensores de los derechos humanos.

Pero también responde a un pedido de “mea culpa” efectuado por el Papa Juan Pablo II para que los episcopados de todo el mundo reconozcan los errores cometidos.

La autocrítica se concretó en el Encuentro Eucarístico Nacional que se celebra desde ayer sábado y culmina hoy domingo en esta ciudad como parte de las celebraciones del Jubileo.

El propósito del gesto, según ha manifestado el Papa, es que la Iglesia “entre espiritualmente renovada” al tercer milenio de la era cristiana.

Unas 9,000 personas desaparecieron en la dictadura de acuerdo con un informe oficial, pero las organizaciones de derechos humanos consideran que los desaparecidos fueron 30,000. Durante la “guerra sucia” fueron violados persistentemente los derechos humanos.

GRUPOS DE DERECHOS HUMANOS CONSIDERAN «INSUFICIENTE» AUTOCRITICA DE LA IGLESIA

– Nora Cortiñas, titular de las Madres de Plaza de Mayo (Línea Fundadora), consideró ayer sábado “insuficiente” y que llegó “demasiado tarde” una autocrítica de la Iglesia Argentina por su actuación durante la última dictadura militar (1976-83).

– Asimismo, al igual que la entidad humanitaria Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), pidió la apertura de los archivos del Episcopado de la época de ‘los años de plomo’.

– “El tiempo dirá si esto es realmente sincero (el Mea culpa) y veremos cómo sigue, porque pedir el perdón sólo para limpiarse de esta carga tan pesada que llevan no es suficiente”, afirmó Cortiñas en declaraciones a radio Continental.

– “La Iglesia tenía un contacto muy fuerte con las Fuerzas Armadas; hay obispos que se sentaban una vez por semana a almorzar con los integrantes de la Junta Militar y les comentaban lo que la gente les iba a pedir cuando golpeaban sus puertas”, señaló la dirigente humanitaria.

– Recordó que algunos dignatarios religiosos “entraban a los campos de concentración: vieron a la gente torturada, palmeaban a la gente y le decían ‘hablá, porque si no sigue la tortura’, algo que está dicho en testimonios muy serios y contundentes”.  

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