La vida comienza desde el momento de la concepción, es decir, cuando el espermatozoide se une al óvulo y lo fecunda, en ese instante se realiza la concepción. No importa que el feto tenga 3 semanas, 4 meses o más de gestación, ya es una vida que comienza y si se corta, voluntariamente ese es un aborto provocado y eso se llama asesinato.
En medicina legal entre homicidio y asesinato hay tres agravantes que son premeditación, ventaja y alevosía, que es lo que se comete con el feto, digamos el viernes te lo saco, no, más bien digamos te lo mato, ya tenemos la premeditación o intención de matar, ventaja, todos tenemos derecho de defender nuestra vida, pero el feto cómo la va a tener si su propia madre está permitiendo que lo maten.
Y en la forma en que la alevosía hacen, por tanto la Iglesia condena esa matanza de niños inocentes, que no les dieron el derecho de nacer. La mujer, él o la que lo hace y quien ayuda o aconseja quedan excomulgados por tan abominable acción.
Es tiempo que reflexionemos muy seriamente, y con gran responsabilidad y temor a la justicia divina a la que seremos sometidos cuando seamos juzgados por Dios.
Que la honorable Cámara de Diputados reflexione antes de pasar esa ley, por la responsabilidad ante el pueblo y Dios.
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Irma Baldizón de López.