Estamos de sobra

Que un funcionario público se exprese con esas frases cuando se le pide informe de sus gastos, revela máxima soberbia, inmadurez ciudadana, simple y llana grosería, un autócrata en ciernes. Está expresando elocuentemente que no merece el cargo ni la dignidad que conlleva. Es triste ver que nuestro subdesarrollo y tercermundismo no sólo están en el aspecto económico, en el aspecto educativo, sino que lo llevamos aún más adentro… en nuestra forma de pensar, en nuestra soberbia egocéntrica, en nuestro salvajismo cívico; que un individuo, con la madurez, con el civismo, con la cultura cívica que se espera de un magistrado, se exprese como un mostrenco con esas palabras, como si se tratara de un capataz que contesta las preguntas de sus obreros, me hace compadecerme de Nicaragua.

Una vez me preparé como estudiante Fulbright en dos universidades de este país (EE.UU.) y volví ansioso a ayudar a mi pueblo, no me importó enseñar en una aldea de tierra adentro donde el MEP (Ministerio de Educación Pública) me escondió. Me había preparado para servir a mi país y no pretendía lucrar… sin embargo, actitudes como esas de los ignorantes y soberbios jefecillos del Ministerio de Educación Pública, el festín que hacían los izquierdistas en la UNAN, me hicieron comprender que en Nicaragua estamos de sobra quienes nos preparamos para servir a la patria y que seguiría como alma en pena en el destierro.

Alberto Mayorga Gómez

Miami Beach, Florida

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