Mary Arias
Les escribo este artículo mis queridos lectores por dos razones: Primero, para felicitar a don Livio F. Grullón por su artículo de fecha 1ro. de septiembre 2000, quien es un excelente escritor y destacado diplomático dominicano y segundo, para ampliar un poco más sobre nuetra música, por la cual nos sentimos muy orgullosos.
“Quisqueya” hoy Santo Domingo, República Dominicana, es una isla compartida por dos naciones de culturas diferentes, Haití y República Dominicana, la isla tiene 76,192 kilómetros cuadrados, la mayor parte que es de 48,442 kilómetros cuadrados la ocupa Dominicana. Son dos naciones, pero con factores comunes, la negritud y la música.
República Dominicana, es la capital del merengue y de todos los ritmos que enriquecen nuestro folklore, el merengue es la expresión del pueblo. Es un ritmo que se remonta a la época colonial “La Española” y la francesa, por ejemplo, el paso doble, la jota aragonesa, la contradanza francesa, la percusión africana, la cadencia rítmica, hasta formar un “merengue” de elementos que hizo que en el siglo pasado naciera esta tonada en su forma más cristalina en base de guitarras, güiro, tambora de dos parches, con cantos llenos de clara filosofía y profunda sabiduría en sus temas sociales, costumbristas, políticos, acompañado de mucha picardía.
La güira es un instrumento típico dominicano que consiste en un rayador de latón en forma de cilindro hueco, que al tratarse con un rascador emite un sonido zumbador acompasado, nuestros aborígenes lo hacían del fruto del árbol llamado higüero (en Nicaragua se llama jícaro).
La tambora dominicana tiene un sonido muy especial porque son hechas de un lado con piel de chivo viejo, templada con su criollo y el otro lado tiene piel de chiva joven que no haya parido.
El merengue siempre tiene melodías y percusión definidas; mensajes con sabor a moralejas y según fue pasando el tiempo, se incluyeron otros instrumentos como el acordeón, el saxofón tenor, la trompeta, el piano y así fue evolucionando hasta lo que es ahora.
En cuanto a la forma de bailar también ha cambiado porque el merengue en su forma original se compone de las siguientes secuencias: Primero, el “Paseo”, que es el momento en que se saca a la pareja, se va al centro del salón para empezar a bailar; Segundo, “merengue” que es el baile formal, y tercero, es el “galeo”, donde se da rienda suelta al ritmo; en el baile se nota la influencia de Francia; que es la contradanza en el paseo y la división del baile en tres etapas. La influencia española, con el paso doble y la gota, estos ritmos se notan en el marcaje del paso lateral y posición de los brazos, y la influencia africana, en el tumbao”.
De los aborígenes no hay ninguna influencia, pues todos fueron exterminados cruelmente por los españoles.
Algunos merengues tradicionales son: “Compadre Pedro Juan”, “Palo Bonito”, “El negrito del Batey” y “Juancito Trucupey”.
Somos un pueblo alegre y bullanguero que vibra al compás de su música vernácula.
Esperamos que los deseos de hacer un festival cultural Caribeño-Centroamericano sea una realidad, pues es necesario fortalecer los vínculos culturales y amistosos en los países vecinos.
Gracias a los distinguidos embajadores dominicanos y a los encargados de la misión, por su amor y nacionalismo. Ojalá podamos reunirnos todos los dominicanos residentes en Nicaragua para compartir y recordar las bellezas de nuestra hermosa media isla.
Felicidades, y que este nuevo período presidencial sea de paz, prosperidad, avance cultural y unidad.
El merengue como ritmo y baile es un orgullo de todos los dominicanos.
* La autora es dominicana y nicaragüense desde hace 20 años.