Orlando Vásquez, ganador de 9 medallas panamericanas.

¿A qué vamos a Sydney?

Una historia de turismo tiene Nicaragua en sus participaciones en los Juegos Olímpicos Edgard Tijerino [email protected] Okey, ya estamos montados en el coche que nos llevará a Sydney, a los Juegos Olímpicos, el más exigente de todos los retos deportivos, un evento que reúne a los mejores del planeta y sus alrededores. A la crema […]

  • Una historia de
    turismo tiene
    Nicaragua en sus participaciones
    en los Juegos
    Olímpicos

Edgard Tijerino [email protected]

Okey, ya estamos montados en el coche que nos llevará a Sydney, a los Juegos Olímpicos, el más exigente de todos los retos deportivos, un evento que reúne a los mejores del planeta y sus alrededores. A la crema y nata.

Vamos a Sydney amigos, alegremente, quizás ingenuamente, sin la preparación requerida, sin la organización necesaria, sin el respaldo suficiente, pero ahí estaremos, aprovechando un aporte de última hora… Algo así como: “No sabemos a qué vamos, pero vamos”.

En 1968 fuimos a México por curiosidad. “Vamos a ver cómo es eso, qué se siente estando adentro”… Luego fuimos porque ciertamente lo importante no es ganar, ni competir, sino participar. Una interesante variante de la filosofía de Coubertin… Más adelante volvimos a ir sabrosamente como parte de un plan turístico, y nos gustó. Desgraciadamente, un turismo amargo, bueno para mostrar nuestros males, nuestra falta de preocupación y planificación y nuestro abandono… Ahora vamos por compromiso. “Tú sabes, hay que estar ahí porque Samaranch quiere ver al mayor número de países desfilar, lo cual nos hace parte de un récord y le da sentido al viaje… ¿O no?”

Entre 1968 y este 2000, han pasado 32 años… Y a lo largo de todo ese tiempo, después de tantos aguaceros, huracanes, maremotos, tempestades y terremotos, dictaduras y revoluciones traicionadas, ¿qué tipo de progreso ha mostrado nuestro deporte?… ¿cómo ha mejorado la atención?… ¿cuáles son las nuevas instalaciones?

Continuamos con un Estadio terremoteado inaugurado en 1948, y en lugar de gimnasio, tenemos un Polideportivo que regaló el Gobierno de España en el inicio de los ‘70, supuestamente mientras tratábamos de hacer algo por nosotros mismos, pero se nos olvidó, y nunca hicimos nada. Ese discreto Polideportivo ha alcanzado un gran significado, porque es parte fundamental de lo poco que tenemos.

¿Saben cuánto tiempo, cuántos recursos y cuánta preocupación se invirtió en la preparación de Orlando Vásquez?… No se esfuercen, que no vale la pena, ni me lo pregunten por favor… Vásquez, un ganador de 9 medallas en Juegos Panamericanos, debería haber sido cultivado con singular esmero entre 1987 cuando fuimos a Indianápolis y hoy, pero, qué va.

Marcelino López lloró en pantalla hace unos días y ayer, en Bancentro, garantizaron patrocinio de Fernanda Cuadra, pero ¿qué podemos esperar de dos nadadores extremadamente esforzados pero atrapados por un marco agobiante de limitaciones?… Si las Poll o Michelle Richardson se han quedado entre nosotros, nunca hubieran podido proyectarse a los niveles de excelencia que alcanzaron.

La historia de nuestro deporte en el firmamento olímpico, nos presenta un catálogo de frustraciones… Hemos ido hasta Moscú para aterrizar y regresar a casa lo más rápidamente posible, siempre con las esperanzas carcomidas.

Con un Instituto de Deportes fantasmal y un Comité Olímpico inutilizado, sin capacidad de gestión, nuestro deporte permanece desnudo y enclenque, con sus posibilidades de progresar viajando a bordo de un coche fúnebre… Sydney a la vista amigos… No sabemos a qué vamos, pero vamos, alegremente, para luego regresar tristemente, por la puerta de atrás… Es una historia con barbas y canas, congelada.

MANOS ARRIBA

* El único triunfo nica en Juegos Olímpicos, lo proporcionó el boxeo. En Barcelona 92, Marcos Romero derrotó en 67 kilos a Shah Khyber de Paquistán.

* La mejor pelea de un nica: Ernesto Alguera contra Bernardo Piñango de Venezuela en Moscú 1980.

* Michelle Richardson pudo haber garantizado una medalla olímpica en Los Angeles 84, pero al no aprobarse su solicitud, pese a que todos sabían que aquí había nacido y crecido, y además comenzado a construirse, compitió por EE.UU. y fue plata en 800 metros.

* La mayor expectación, la provocó, como es natural, la Selección de Béisbol, primero en el Torneo de Demostración en 1984 en Los Angeles, y después en Atlanta 96, cuando nuestro pitcheo impresionó registrando una excelente efectividad.

* En Los Angeles 84, Adolfo Méndez le peleó tres asaltos a Pernell Whitaker.

* Francisco Menocal corrió los 400 metros en 49 segundos y 13 centésimas. Esa marca nacional, sobrevivió por más de 15 años.

* Xiomara Larios corrió lesionada en Moscú, en tanto Leonel Téller no arrancó en 400 vallas. Se quedó en el “block” de salida.

  

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