Ciertos periodistas y sindicalistas parece tienen en mente sólo la destrucción de las pocas cosas buenas que existen en nuestra Nicaragua: oportunidad de trabajo para casi veinte mil personas en la zona franca.
Hablan de maltrato, condiciones de esclavitud, abuso sexual y muchas cosas más y me pregunto: ¿cómo tratan a las empleadas domésticas en las casas de esos periodistas? Y a los choferes, ¿les dan un mejor trato? ¿tienen mejores condiciones de trabajo, (ocho horas diarias, cuarenta horas a la semana)?
¿Qué pasa con el resto de las industrias de los nicaragüenses? ¿Le dan un mejor trato a los empleados de campo?
Creo que apoyar a los inversionistas extranjeros es hacer patria y darle oportunidad a los nuestros de tener fuentes de trabajo y un futuro mejor.
Antes de despedirme quiero aclararle a quienes lean este pensamiento que radico en los Estados Unidos y hace unos meses visité la Zona Franca de Nicaragua, y por lo que miré en mi recorrido por las instalaciones internas no tienen nada diferente a las fábricas de este gran país.
Recordemos: Más trabajo = menos hambre.
“Por una Nicaragua mejor”.
Alfredo Marenco Cardenal