Fabián [email protected]
Nuevos cruzados
Aunque uno pueda sentirse indignado por los millones que le dio de “premio” Enel al Tigre Quintana, no puede dejar de extrañarse de la repentina actitud anticorrupción que asumieron algunos liberales; por casualidad, aquellos que están en campaña electoral: Enrique Bolaños, Eduardo Montealegre y Wilfredo Navarro.
¡Bienvenidos al club!
A lo mejor es que me perdí de algo, pero no recuerdo haberlos escuchado nunca condenando con tanta vehemencia la corrupción en el caso de los checazos de Byron Jerez, o cuando el presidente Alemán se hizo una carretera para sus fincas, ni cuando metió a casi todas las instituciones del Estado a trabajar en su finca La Chinampa, ni en el caso del Banic. Ojalá ese súbito cambio de conciencia no dure sólo los días justos que faltan para las elecciones. Y si la preocupación es genuina, pues ¡bienvenidos al club!
El tamaño del escándalo
Interbank sólo fue el punto por donde explotó un divieso que todavía no termina de echar la pus que había dentro. Posiblemente, como en otros casos, no salga toda la podredumbre de este caso que pasó del banco a un emporio llamado Conagra, luego a un almacén llamado Semar, y luego como dominó están cayendo Iniser, otros bancos y se anuncian sorpresas… ¿De qué tamaño es el escándalo del que estamos hablando? Comenzó con 50 millones y ya pesa mas de cien. No se sabe hasta dónde llegará.
Partido nuevo
Los del Movimiento de Unidad Nacional (MUN), de Joaquín Cuadra, han prometido hacer un partido diferente al resto y han comenzado haciendo las mismas pintas que todos hacen y que tan fastidiada tienen a la ciudadanía.
Sin química
Dicen que a Alejandro Fiallos no le gustó el zaperoco que armó su socio Wilfredo Navarro en el debate de candidatos a alcaldes. Bueno, bastaba ver en la televisión la cara de disgusto que tenía Fiallos para saber que no hay química entre los métodos de ambos.
Tragedia griega
La derrota que sufriera esta semana el Patito Fuentes retrata bien la suerte de Nicaragua. El país se faja con dientes y corazón, golpea, parece que lo va a lograr, y de repente, un golpe salido a saber de dónde lo vuelve a tumbar, en una tragedia que muchos han comparado con la de Sísifo, el personaje de la mitología griega condenado a empujar cuesta arriba una gran piedra, con la seguridad que tan pronto esté por llegar a la cumbre, la piedra rodará hasta el fondo para comenzar todo de nuevo, una vez más, otra vez, por siempre. Esos golpes que nos tumban a veces se llaman terremotos, otras huracán y las más de las veces gobiernos.
Reserva moral
Y la reserva moral del país que debería estar en la Corte Suprema de Justicia, asegurada por señores a toda prueba, rectos para exigir rectitud, transparentes para exigir transparencia, que sean honestos y parezcan honestos, salen ahora que tenían un trompo escondido, y sabemos ahora que no hay tal reserva moral, sino gastos reservados para gastárselos como a ellos se les antoje en una fiesta con el erario público. ¿Quién juzga a los jueces?